El hombre
El conde Karl Ludwig von Luxburg, diplomático, abogado y coleccionista de arte, nació en Würzburg, Baviera, el 10 de mayo de 1872. Hijo del conde Friedrich Karl Ludwig Reinhard von Luxburg [1829-1905] y de la princesa Luise Wanda Julie Agnes von Schönaich-Carolath [1847-1929], hija del príncipe Ludwig Ferdinand von Schönaich-Carolath y de la condesa Wanda Henckel von Donnersmarck. Fue el segundo de cinco hermanos: August Friedrich [1871-1956], Heinrich [1874-1970], Hermann Nilolaus [1881-1912] y Guido [1885-1932] [1]. La familia paterna era originaria del cantón suizo de St. Gallen.
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A los 13 años ingresó en la escuela de Würzburg. Destinado por su padre a seguir la carrera militar, se incorporó a la academia de cadetes [Preußische Hauptkadettenstalt] en Groß, Lichterfelde, que destinada a formar a la elite de los oficiales prusianos funcionó entre 1872 y 1920 cuando fue cerrada por el Tratado de Versalles. Pero en 1887 fue dado de baja debido a un defecto congénito del corazón. Llevaba dos años y medio de retraso en la escuela secundaria, donde había dejado la cuarta promoción de latín y quería volver a ingresar a la segunda promoción de la secundaria. Terminada esa etapa se decidió por la carrera de Derecho. Ingresó a la Universidad de Würzburg en la cual permaneció del l3 de noviembre 1890 a 7 de octubre 1892, pasó a la Kóniglichen Friedrich Wilhelm Universität de Berlín desde el 1° de abril 1893 hasta el 10 de marzo 1894 y finalmente a la Universidad de Breslau. Graduado de abogado ejerció la profesión jurídica hasta que recomendado por su tío abuelo Guido Henckel von Donnersmarck [1859-1941], poderoso industrial amigo del Káiser, ingresó a la carrera diplomática prestando servicio en Estados Unidos, el Reino Unido, Egipto, China, Rusia, India y Argentina.
Carrera diplomática
Su primer destino en el exterior fue el Consulado General en Nueva York, de junio de 1901 a febrero de 1902, y tuvo oportunidad de visitar Chicago, San Francisco y Los Ángeles. De allí pasó como secretario de Legación a Roma, Londres, El Cairo [aprovechó para conocer Beirut, Damasco, Jerusalén y Marruecos]. Durante 1905-1906 cumplió funciones en la Legación alemana en Beijing, y tras breve paso por San Petersburgo, regresó a la capital de China como Primer Secretario en el período 1909-1912. En 1912 pasó a la India inglesa y Ceylán como cónsul [2].
Dos años más tarde llegó a Buenos Aires, que sería su último destino profesional, donde asumió en noviembre de 1914 la dirección interina del Consulado General y el 4 de mayo de 1916 fue reconocido como enviado Extraordinario y ministro Plenipotenciario, acreditándose con carta manuscrita del Emperador. Fue secundado en esa misión por su secretario el conde von Donhoff, el barón von Krafft, y el agregado naval capitán de corbeta Augusto Moller.
En ese carácter fue protagonista durante la Primera Guerra Mundial de sucesos que en su hora cobraron resonancia internacional. Es demasiado bien conocido el episodio de los telegramas secretos que, vía la Legación Suecia, envió a la Cancillería del Reich en 1917, aconsejando hundir buques mercantes neutrales sin dejar rastros [«Spurlos versenkt»] a la vez que calificaba al canciller Honorio Pueyrredon como «notorio asno anglófilo». Decodificados por los ingleses fueron divulgados por la prensa norteamericana y ocasionaron que el gobierno argentino lo declarara persona «non grata» y le devolviera sus pasaportes. Luxburg se ocultó en campos en el partido de General Madariaga pero fue detenido por la policía. La cancillería alemana desaprobó sus opiniones como «puramente personales» y designó reemplazante.
Destinado a la isla de Martín García el 6 de octubre de 1917 [3], naciones neutrales le concedieron salvoconducto para que con su sirviente Friedrich Maerz vía EEUU se dirigieran a los Países Bajos en el vapor Hollandia del Lloyd Real Holandés a fin de reintegrarse a su país [4].
Pero embarcó de Martín García a Colonia y de allí se dirigió por tren a Montevideo [5]. En las embajadas neutrales de la capital uruguaya circuló un dossier en el que Luxburg se quejaba del maltrato recibido del gobierno argentino. Se cree que debido a ello el presidente Hipólito Yrigoyen permitió que Luxburg regresara silenciosamente a Buenos Aires, por lo que en noviembre estaba alojado en el Plaza Hotel [6]. Finalmente, zarpó hacia Suecia el 9 de mayo de 1918, junto con el ministro alemán en el Perú, Dr. Friedrich Perl [7].
En Berlín, fue despedido del servicio público en 1919, y ya no tuvo destino en el cuerpo diplomático hasta su jubilación definitiva que obtuvo en junio de 1933 [8]. En 1953 publicó sus memorias, en las cuales recuerda sus experiencias de diplomático en cuatro continentes [9].
En Europa
Finalizada la guerra, de regreso en su país, en diciembre de 1918 Luxburg volvió a Baviera. En 1921 contrajo matrimonio civil en Zurich [Suiza] con la argentina Carolina Delia del Corazón de Jesús Martínez de Hoz Stegmann [1877-1968], quien se había divorciado de un primer matrimonio celebrado en Berlín el 15 de mayo de 1908 con un ex capitán de la Guardia Imperial y edecán del zar Nicolás II, pero residente en París [10], el príncipe ruso Georg Leonidas Maziroff [11].
Carolina había crecido en parte en Karlsruhe con su hermana, donde recibió formación musical, especialmente como pianista. Mujer de gran cultura, su presencia era habitual en salones distinguidos europeos, donde la habilidad pianística formaba parte de su prestigio social. El matrimonio Luxburg-Martínez de Hoz no tuvo hijos y se dio la particularidad de dos diplomáticos germanos, titulares sucesivos de la Legación alemana en Buenos Aires casados con dos hermanas argentinas [12].
En los años 1925-30 la familia Luxburg contribuyó con el Instituto Ibero Americano de Berlín. El matrimonio pasaba los inviernos en Italia y en verano regresaba al castillo Aschach, propiedad de los Luxburg. Su madre falleció en 1929. No existe constancia de que Luxburg se hubiera afiliado al NSDA, partido nacionalsocialista [13].
En Argentina
Obtenida su jubilación como diplomático en 1933, el 2 de diciembre de 1934 regresó con su esposa a la Argentina como simple particular, dedicándose a tareas privadas, y salvo contadas ocasiones en que visitó Europa permaneció aquí, donde le sorprendió la muerte dos décadas después [14].
Ya en nuestro país el matrimonio tuvo diversos domicilios, en Primera Junta 488 de Mar del Plata, en Juan de Garay 1406 de Martínez [15], y finalmente en la conocida como “Chacra Martínez de Hoz” en Ramos Mejía [16], situada a unas ocho cuadras de la estación homónima del FC Sarmiento.
Formación de la colección
En 1874, su padre Friedrich von Luxburg, que residía con su familia en Würzburg, compró para residencia de verano el castillo Aschach, situado en la región de la Baja Franconia [Unterfranken], en el N.O. de Baviera, que hacía cuatro años estaba desocupado, por el que pagó la suma de 72.000 marcos de oro y utilizó otros 56.000 para su remodelación por el constructor Scherpf, mejoras que perduran hasta hoy.
Friedrich inició una colección de arte de Asia Oriental adquiriendo piezas en el mercado local de Würzburg y Bad Kissingen, puesto que se trataba de productos que por entonces se exportaban a Europa. También recibió objetos chinos y japoneses de sus hermanos. A partir de su fallecimiento en 1905 ese conjunto fue ampliado significativamente por su hijo Karl quien aprovechó sus misiones diplomáticas en Beijing e India a principios del siglo XX para adquirir piezas excepcionales de porcelana y de bronce en los famosos puestos de las calles Hada Dajie y Suzhou Hutong de la capital china, donde se comercializaban esas mercaderías. Muchas de ellas fueron utilizadas originalmente para amueblar la residencia de Karl en esa ciudad, de las que conservaba fotografías [17].
Esta vasija hemisférica, elaborada durante la dinastía Tang china (618-907), fue adquirida en Pekín. El conde Karl la trasladó a la India en 1912, y cuando debió abandonar el país en medio de la agitación de la incipiente Primera Guerra Mundial [1914-1918], su colección fue confiscada por los británicos. No fue hasta la década de 1920 que pudo recuperar sus pertenencias y transportarlas a Aschach para amueblar el castillo familiar. Fotografía: Gentileza Museen Schloss Aschach.
La colección de porcelanas, con piezas de las dinastías Ming [1368–1644] y Qing [1644–1911] se complementa con gres, loza y figuras de arcilla, además de esculturas y bronce [figuras budistas y taoístas], vasijas rituales de bronce y otras aleaciones, y figuras decorativas. No faltaban piezas de laca tallada [carved lacque], objetos de técnica cloisonné [esmalte alveolado], textiles y muebles pequeños de manufactura china, y rollos colgantes que representaban deidades populares como los tres dioses estelares Fu, Lu y Shou [fortuna, prosperidad y longevidad], realizados al estilo de finales de la dinastía Ming.
Friedrich también había reunido en el castillo a fines del siglo XIX una destacada colección de arte europeo que incluía pinturas de los períodos Gótico y Renacimiento. Su pasión de coleccionista de arte histórico alemán se destacaba en dos obras atribuidas al taller de Lucas Cranach “el Viejo”, maestro del Renacimiento alemán: un retrato de Martín Lutero, figura clave de la Reforma, al que retrató en numerosas ocasiones y con quien mantenía una estrecha amistad personal, y el cuadro Judith con la cabeza de Holofernes, como también el bautismo de Cristo por Michael Wohlgemuth. La colección incluía tallas en madera con figuras de santos y relieves del gótico tardío alemán, típicos de las colecciones regionales de la Baja Franconia. No faltaba la galería de personajes de la familia Luxburg, que si bien pertenecían a períodos posteriores seguían la estética renacentista y barroca.
Karl von Luxburg recibió de su suegra Leonor Stegman de Martínez de Hoz dos esculturas del Heiliger Georg [San Jorge] piezas clave que muestran su interés por la escultura religiosa de época.
Destino de la colección
En 1955 Karl von Luxburg decidió con su esposa la donación del castillo y su colección al distrito de Baja Franconia para establecer un museo público, que se efectivizó en 1956, año de su fallecimiento. Vivía en el castillo su sobrino nieto el conde Eberhard Horst von Luxburg, quien le pidió a Karl incluir en su testamento un regalo especial a su país y ciudad natal [Zúrich], por lo que en dicha manda fueron incluidos 34 objetos de China que fueron trasladados en 1968 al Museum Rietberg [Gablerstrasse 15, Zurich], deslumbrante museo de arte de culturas no europeas, especializado en exhibiciones de arte asiático, africano, americano y oceánico.
Finalizada la Segunda Guerra Mundial regresaron Luxburg y señora al castillo. Después de la muerte de Luxburg, bajo la dirección de Max H. van Freeden el castillo fue transformado con cuidado, como castillo-museo, cuyas 36 habitaciones estaban equipadas con muebles y obras de arte, preservando el carácter familiar. En 1957 el Museo fue abierto al público y permaneció así hasta 1968, año del fallecimiento de Carola von Luxburg, quien pasaba allí todos los veranos, ocupando dos habitaciones. Una foto de esa época, la muestra sentada junto al escritorio, en un ambiente en que destaca una porcelana del período Kangxi [1661-1722] y un vaso de flores. Tras su muerte en Buenos Aires se incorporaron a la colección jarrones y textiles que con su finado marido conservaba en su última residencia en Ramos Mejía.
En 2020 el museo reabrió con un enfoque más moderno, inclusivo y humano sobre la historia regional [18].
Para ver sus ambientes y piezas en detalle, el lector puede consultar el portal Bavarikon que funciona como el catálogo digital oficial de los tesoros del estado de Baviera.
La colección de Arte de Asia Oriental, considerada como una de las privadas más importantes de Baviera, es la verdadera joya artística del museo, por la que es internacionalmente reconocido, más que por su pinacoteca renacentista. Cuenta con más de 500 objetos, de los cuales aproximadamente la mitad se encuentran en exhibición permanente, siendo la porcelana el núcleo central. Destacan piezas de las dinastías Ming y Qing e incluye desde la porcelana azul y blanca clásica hasta piezas de exportación y cerámica de uso imperial. La reconocida especialista Dra. Cornelia Morper [n. 1940], del Departamento de Sinología de la Universidad de Würzburg, ha estudiado prolijamente la porcelana china y japonesa de la colección Luxburg [19].
Dos salas del Museo están dedicadas específicamente a exhibir la colección de Arte Europeo, que contiene una cuidada selección de pinturas de las épocas Gótica y Renacentista, junto con objetos de plata y cristal de alta calidad. El cuadro Judith con la cabeza de Holofernes es una de las piezas más valiosas. Atribuido a Lucas Cranach el Viejo o a su taller, y datado alrededor de 1530, presenta a la heroína bíblica Judith en un interior oscuro, sosteniendo la espada con la que decapitó al general asirio Holofernes. Su mano izquierda descansa suavemente sobre la frente de la cabeza cortada, que yace sobre un antepecho de mármol. Destaca el fuerte contraste entre la mirada serena de Judith y las facciones agonizantes de Holofernes. El artista enfatizó la tensión dramática mediante el detalle exquisito del vestido y las joyas de Judith, cuyas mangas y guantes acuchillados – estilo típico de la época– parecen eco visual del acto de cortar. A diferencia de otras versiones de Cranach donde Judith lleva sombrero, en esta pieza se la representa con el cabello descubierto, lo cual es menos común en sus variantes de este tema. La obra refleja el gusto de la época por los temas de «mujeres fuertes» de la Biblia y la historia antigua, un motivo recurrente en el Renacimiento alemán.
El arte religioso europeo está representado por la figura de San Jorge, e incluye las dos esculturas de gran valor que Karl Luxburg recibió de su suegra. Hay también tallas en madera, con figuras de santos y relieves del gótico tardío alemán, típicos de las colecciones regionales de la Baja Franconia.
La colección cuenta además con objetos de plata y cristal que representan la transición técnica y estética entre el final de la Edad Media y el inicio de la Modernidad.
En el museo predomina una atmósfera de «residencia histórica» auténtica. La exposición ha sido diseñada como un «escenario vivo» donde parece que los residentes acaban de salir de la habitación. El mobiliario original del castillo, que data en parte del Renacimiento, integrando el arte plástico con la vida cotidiana aristocrática, complementa la atmósfera de las 30 salas de exhibición, con armarios renacentistas tallados, cofres góticos y mesas de estilo barroco y rococó, majestuosas estufas de cerámica que formaban parte del confort y la decoración de las salas principales, así como una selección de copas de cristal y objetos de plata de alta calidad que muestran la sofisticación de la mesa noble. La colección textil y relativa a la moda exhibe vestidos de gala originales y accesorios de la familia que datan de finales del siglo XIX y piezas curiosas como un «vestido de emergencia» confeccionado con tela de paracaídas tras la Segunda Guerra Mundial y el uniforme de gala de embajador de Karl Luxburg. Y no falta la colección de abanicos chinos.
Podría decirse que más que un Museo nos encontramos ante un complejo, porque el castillo alberga otros dos museos adicionales que complementan la visión histórica: el Museo del Folklore [Volkskundemuseum], enfocado en la vida rural de la región, y el Museo de la Escuela [Schulmuseum], situado en la antigua casa del jardinero, dedicado a la historia educativa en la Baja Franconia.
Afín a la reconceptualización del Museo Graf-Luxburg resulta la contribución de Birgit Speckle y Bettina Keß que dejo citada, pues explora la dinámica social y la vida cotidiana en el castillo durante el siglo XIX y principios del XX, centrándose en tres grupos principales: en primer lugar los condes de Luxburg, detallando su vida como residentes veraniegos, en segundo lugar quienes trabajaban «detrás de escena», como el cochero, las doncellas y los cocineros, rescatando sus historias personales a menudo olvidadas; y finalmente los habitantes del pueblo. La obra analiza la relación entre el castillo y la comunidad local de Aschach, integrando de ese modo la historia del lugar con la de sus pobladores.
Finalmente, resta destacar que el Museo conserva el Karl von Luxburg-Archiv, con documentos, cartas y fotografías que ofrecen un contexto personal a las piezas recolectadas y exhibidas.
Coda
Algunas fotografías de sus años juveniles y de su paso por la diplomacia lo muestran a Karl von Luxburg alto, delgado, con la cabeza rasurada y un corto bigote, y así fue retratado al óleo en 1920 por el artista Jorge Beristayn, que se conserva en el Museo. Su última fotografía le fue tomada el 28 de enero de 1956. Era un hombre de carácter fuerte y expresiones rotundas, a veces con ese entusiasmo casi místico que el carácter alemán imprime a las opiniones. Luxburg falleció en Ramos Mejía el 2 de abril, a los 84 años. Participaron el fallecimiento su esposa, sus hermanos Federico y Enrique [ausentes], hermanas políticas, sobrinos y sobrinas políticas quienes invitaron a acompañar sus restos al Cementerio Alemán el 4 de abril a las 10,30. La casa velatoria fue Casa Mirás, de Cangallo 3253 [20].
Una simple y sencilla lápida, entre las primeras del cementerio mencionado, tiene inscripto su nombre.
Notas:
1] Gothaisches genealogisches Taschenbuch der adeligen Häuser. Der in Deutschland eingebovene Adel [Uradel], Gotha, Justus Berthes, 1911, p. 562
2] The Indian Year Book, Bombay, Bennet, Coleman & Company, 1915, p. 140.
3] En la caja núm. 80 de los fondos relativos a la Primera Guerra Mundial correspondientes a 1917 del Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores [Buenos Aires] se conservan notas, recortes de diarios, telegramas, memorándums y documentación manuscrita relativa a la permanencia de Luxburg en Martín García y al tratamiento que le dio el gobierno argentino
4] Memoria de Relaciones Exteriores y Culto presentada al Honorable Congreso Nacional correspondiente al año 1917-1918, Buenos Aires, Imprenta y Encuadernación del Hospicio de las Mercedes, 1919, p. [99]-101.
5] «Bullish Cruiser Stops Ship, Looking for Luxburg», Despacho desde Montevideo,Uruguay, oct. 7, en The New York Tribune, vol. LXXVIII, núm. 25.894, Monday october 8, 1917, p. 1, col. 7, abajo.
6] Libro Azul, Buenos Aires, Asociación del Divino Rostro, 1917, p. 505.
7] Jamie Bischer, The Intelligence War in Latin America, 1914-1922, Jefferson [North Carolina], Mc. Farland & Company, Inc. Publishers, 2016, p. 201.
8] Copia certificada del decreto de 8 de julio conservada en el Politisches Archiv des Auswärtigen Amts [Archivo Político del Ministerio Federal de Asuntos Exteriores, Berlín], cit. por Birgit Speckle- Bettina Keß, «Ein Sommerschloss in Aschach. Die Grafen von Luxburg, ihre Dienstboten und die Dorfbewohner», en Bayerisches Jahrbuch für Volkskunde 2018, Institut für Volkskunde der Kommision für bayerische Landes-gechichte bei der Bayerischen Akademie der Wissenschaftenh.p.88.
9] Graf Karl Luxburg, Nacholenkliche Erinnerung. Unge wöhnliche Erlebnisse eines Diplomaten aus vier Erdteilen, Schloss Aschach/Saale, Selbstverlag, 1953. 185 págs. Para su redacción se valió del diario que llevaba en China y las cartas dirigidas a su madre del v. Luxburg-Archiv, que se conserva en el Graf-Luxburg-Museum en Schloss Aschach, donde se exhibe su uniforme diplomático de gala, con bicornio y espada.
10] Jorge de Maziroff figura entre los presentes en la asamblea constitutiva de la Cámara de Comercio Argentina en París el 20 de marzo de 1910, como puede observarse en la Memoria de Relaciones Exteriores y Culto presentada al Honorable Congreso Nacional. Correspondiente al año 1910-1911, Buenos Aires, Imprenta y Casa Editora «Juan A. Alsina», 1911, p. 344.
11] Carlos Calvo, Nobiliario del Antiguo Virreynato del Río de la Plata, t. VI, Buenos Aires, Editorial «La Facultad», 1943, p. 101.
12] Su hermana Leonor casó con Hilmar von der Bussche-Haddenhausen [1867-1939] que se desempeñó entre 1914-1917.
13] Speckle y Keß [«Ein sommerschloss in Aschach», cit, p. 123] que consultaron el Karl Luxburg–Archiv en el Museo Graf Luxburg de Schloss Aschach, expresan: «Aunque probablemente Luxburg nunca perteneció al Partido Nazi, tenía contactos en los círculos más altos del partido y del Estado nazi, así como destacados partidarios de Hitler».
14] He tomado la referencia sobre la fecha del regreso a nuestro país de su necrológica «Conde de Luxburg. Falleció en esta capital», en La Prensa, núm. 29.535, Buenos Aires, 4 de abril de 1956.
15] Speckle- Keß, op. cit., p. 123, nota 81
16] Cfr. Guía Social Kraft 1942, Buenos Aires, Ed. Kraft, 1941, p. 319. A ocho cuadras de la estación Ramos Mejía del Ferrocarril Sarmiento. La «chacra», conocida también como «quinta de Martínez de Hoz», estaba situada en lo que hoy es la localidad de Villa Sarmiento y El Palomar, en el Partido de Morón, que antes de su loteo era una faja de tierra que se encontraba en el límite con Ramos Mejía, se extendía en los terrenos linderos a la histórica chacra de Los Tapiales [propiedad de la familia Ramos Mejía], y cuyo casco y terreno ocupaban áreas cercanas a lo que hoy es el Hospital Posadas y el Colegio Ward.
17] Luxburg, Nacholenkliche Erinnerung…
18] Parte de la reconceptualización del Museo Graf Luxburg en 2020 es la seria e interesante investigación de Speckle y Keß, «Ein Sommerschloss in Aschach», cit. p.111 y ss.
19] Cornelia Morper, Ostasiatische Schätze im Graf-Luxburg Museum, Schloss Aschach, Detellbach, J. H. Roll. 2024; de la misma autora, editor y fecha, Chinesische Schätze im Graf-Luxburg-Museum Schloss-Aaschen.
20] Participación en La Nación, núm. 30. 419, Buenos Aires, 4 de abril de 1956.




