Carmen Árraga: derrotero de una artista uruguaya del siglo XIX

Su retrato de José Artigas, óleo sobre tela, 56 x 40,5 cm. Museo Histórico Nacional, Montevideo, Uruguay. Fotografía: MHN de Uruguay



Carmen Árraga. Retrato de Juan Méndez Caldeiro. Óleo sobre tela, 125 x 95,5 cm. Museo Histórico Nacional. Montevideo, Uruguay. Fotografía: Gentileza www.museos.gub.uy



Daniela Tomeo


Profesora de Historia (IPA). Licenciada en Historia (UdelaR). Magister en Didáctica de la Historia (UCLAEH). Profesora efectiva de Historia e Historia del Arte en Enseñanza Secundaria y en el Instituto de Profesores Artigas (IPA/CFE/ANEP).

 

Autora de libros y artículos sobre historia del arte en el Uruguay y sobre la didáctica de la Historia del arte, entre ellos Una Historia del Arte desde Uruguay. Enseñar y Aprender Historia del Arte fuera del Aula [Libros de la Pupila, 2023]


Por Daniela Tomeo *

Carmen Árraga [1840-1919], fue una de las pocas pintoras uruguayas del siglo XIX de la que tenemos algún registro.

 

Nacida una década después de la Jura de la Constitución, desde muy joven empezó a estudiar pintura con Eduardo Dionisio Carbajal [1]. El pintor uruguayo había llegado de Europa en 1860, luego del usufructo de una beca que le había dado el gobierno para avanzar en su formación. A su regreso, propuso al Senado de la República la realización de una galería de hombres ilustres que acompañara la historia que se empezaba a escribir en las noveles repúblicas. Defendió la idea y con los vaivenes previsibles, logró llevarla adelante en los siguientes veinte años.

 

Una de las primeras piezas del grupo, fue el retrato que hizo de Artigas en el Paraguay [2] [1863]. En la década del sesenta, circuló en Montevideo una copia del dibujo realizado en 1848 por Alfred Demersay al anciano prócer cuando lo visitó en Paraguay. Es a partir de esa imagen que muchos artistas, entre ellos el profesor y su alumna, realizan sendos retratos. El de Carbajal viste poncho y ubica al caudillo en un ambiente rural, sentado bajo unas palmeras, señalando la Constitución de la República, un «sereno patriarca rural», como lo refiere Laura Malosetti Costa. [3]

 

El retrato que Árraga realizó de Artigas [4], contemporáneo al de Carbajal, recorta su rostro de perfil sobre un fondo neutro. Viste un poncho colorado debajo del cual sobresale la casaca militar. La mirada firme y preocupada, la frente amplia y el pelo canoso, presenta por tanto una de las primeras imágenes del caudillo en realizarse en Uruguay [5].

 

Si bien el punto de partida fue similar, las producciones son diferentes, tal vez signo de la autonomía con que la pintora creaba su obra.

 

En ese medio siglo, Uruguay, como dijimos, procuraba crear imágenes de su historia y de sus héroes. Árraga, también en esos años realizó una serie de retratos dentro de ese género. Tenemos noticia de que pintó retratos de Joaquín Suárez, Juan Méndez Caldeiro, Francisco Acuña de Figueroa, Alejandro Chucarro, Tomás Gomensoro y del presidente Venancio Flores, algunas con paradero desconocido, pero todas ellas de hombres públicos.

 

Entre estas piezas, se destacó el retrato de Joaquín Suárez [6] dedicado a la Asamblea General y por el cual la Cámara de Senadores le ofreció en 1869, un premio económico. La pintora solicitó en cambio que el premio fuera una beca de estudios en Europa, una etapa fundamental en la formación de un artista profesional. De hecho, sus dos maestros, Carbajal y Juan Manuel Blanes fueron becados en esos años.

 

Un tercer pintor de historia, el peruano Luis Montero también conoció a la artista. En 1866, Montero regresaba de su estadía europea donde había realizado la obra Los funerales de Atahualpa que expuso de paso por Montevideo. En ese lapso, pintó un retrato de Carmen Árraga [7], lo que indica una cercanía entre los artistas.

 

Una década de intensos intercambios con colegas, formación, reconocimiento y producción, que culminó en 1869 con una exposición de sus trabajos. Acciones todas que muestran su intención de convertirse en una artista profesional.

 

El proyecto no se concretó. La artista contrajo matrimonio con el inglés John Sardeson y formó una familia. En 1883 solicitó al senado que revirtiera el pedido de beca y que le otorgara la partida de dinero ofrecida originalmente.

 

Según testimonio de la nieta, la señora María del Carmen Sardeson [8], la artista siguió trabajando, pero su producción se restringió al ámbito familiar. En la memoria familiar no se había registrado que algunos museos tuvieran su obra o que hubiera realizado uno de los primeros retratos de Artigas. Los temas por los que transitó fueron naturalezas muertas, retratos familiares, el gato de la familia… Piezas que se perdieron, deterioraron o en el mejor de los casos, quedaron recluidas en espacios privados.

 

La trayectoria de Árraga parece recorrer dos momentos. El primero, formándose como pintora profesional dedicada a géneros de gran prestigio en el mundo académico y en el medio local, como eran los retratos de figuras públicas. El segundo, de pintora aficionada que centró su producción en un espacio doméstico y que se ocupó de géneros de menor prestigio pero de gran aceptación, como fueron los bodegones o los retratos y escenas familiares. Temas estos últimos, frecuentes entre las artistas mujeres, dedicadas a la pintura como aficionadas.

 

La obra de las pintoras mujeres recién empieza a explorarse. Se siguen revisando fuentes y encontrando piezas a las que se atribuye su autoría. Si bien la historia nunca se escribe definitivamente, la historia de las pintoras uruguayas del XIX está recién en sus inicios.


Notas:

1] Calvar, D. El semblante de la Historia en el contexto latinoamericano: La Galería de

Hombres Ilustres del Uruguay de Eduardo Dionisio Carbajal (1831-1895). Revista Encuentros Uruguayos Volumen IX, Número 2, Diciembre 2016, pp. 82 - 108

2] Eduardo Carbajal. Retrato del General José Artigas en el Paraguay. Óleo sobre lienzo.

3] Malosetti Costa, L. (2022). Retratos públicos. Pintura y fotografía en la construcción de imágenes heroicas en América Latina desde el siglo XIX. Argentina: FCE., p. 133

4] Carmen Árraga de Sardeson. José Artigas. óleo/tela, con bastidor de nada. 40,5 x 56 cm. Donación de Carlos Seijo al MHN en 1925. Carpeta de inventario No. 49 (MHN. CA)

5] En 1883, el primer número de la revista Ilustración Uruguaya, publicada por la Escuela de Artes y Oficios, reprodujo el retrato de Árraga, sin indicar la autoría del mismo.

6] Carmen Arraga de Sardeson. Joaquín Suárez. Óleo sobre tela, 110 x 84 cm. Palacio Legislativo.

7] Luis Montero. Retrato de la Señorita de Árraga. 1866. Óleo sobre lienzo. 63 x 83 cm. Museo J. M. Blanes.

8] Entrevista realizada por Daniela Tomeo a la nieta de la pintora, Ma. del Carmen Árraga (1944), el 1.7.2025.



* Especial para Hilario. Artes Letras Oficios

 


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