La Casa Natal de Simón Bolívar ¿un falso histórico? [Primera entrega]

Fachada de la Casa Natal de Simón Bolívar. Caracas, Venezuela.



Casa de Bolívar en Caracas, plumilla de Alberto Urdaneta, grabado de Greñas para el Papel Periódico Ilustrado, Bogotá, 28 de octubre de 1883. Imagen: Carlos F. Duarte, Historia de la Casa Natal de Simón Bolívar, 2003.



«La casa del Libertador», membrete de carta comercial de Juan Nölck, Caracas, Lit. El Comercio, 28 de octubre de 1893 [Instituto Autónomo Biblioteca Nacional. Imagen: Biblioteca virtual Miguel de Cervantes.



Roldán Esteva-Grillet

[Caracas, 1946]

 

Se formó en letras hispanoamericanas en la Universidad de los Andes [Mérida, Venezuela] y realizó sus postgrados en Historia del arte en la Universitá degli Studi di Bologna [Italia] y en la Universidad Nacional Autónoma de México. Trabajó como investigador y jefe de investigaciones en la Galería de Arte Nacional, Caracas, y como catedrático de Metodología de la Investigación en la Historia del Arte e Historia del Arte Latinoamericano en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela. Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte. Ha publicado varios libros sobre arte venezolano y latinoamericano a través de la Academia Nacional de la Historia y de la misma Universidad Central de la que es docente jubilado. Sus libros más recientes: País en vilo. Arte, democracia e insurrección en Venezuela [Universidad Católica Andrés Bello, 2017] y Poder versus Cultura [en dos volúmenes, Edit. Ex Libris, 2020]. Su enfoque es a partir de la historia social y política del arte.


Roldán Esteva-Grillet *

Origen de la casa de San Jacinto


Situada entre las esquinas de San Jacinto y Traposos, a una cuadra de la antigua plaza mayor y en las adyacencias del templo y convento de dominicos, la Casa Natal de Simón Bolívar es uno de los monumentos de visita obligada para quien llega a Caracas, sea del interior sea del exterior. Nadie le advierte al desprevenido visitante de los avatares por los cuales ha pasado esa casa, cuya apariencia externa dista mucho de lo que, en tiempos coloniales, aun siendo rica una familia, era posible aspirar por cuanto casi todo se construía a base de tierra pisada y no necesariamente en mampostería. La riqueza podía ostentarse en el espacio que abarcaba la construcción, pero sobre todo en el mobiliario, la vajilla, las obras de arte atesoradas, la biblioteca, los vestidos, los esclavos domésticos y las haciendas fuera de la ciudad y hasta el parentesco.

 

La propiedad de la casa se remonta al capitán Francisco Marín de Narváez, cuya hija Josefa Marín de Narváez [«habida en doncella principal cuyo nombre callo por decencia, con la cual pudiera contraer matrimonio sin dispensación, cuando la hube», declara en su testamento] es casada a sus trece años con Pedro de Ponte Andrade Jaspe de Montenegro, sobrino del tutor de la niña, Pedro Jaspe de Montenegro, proveedor de Caracas como alcalde ordinario, alguacil mayor del Santo Oficio de la Inquisición y fundador de la capilla de la Santísima Trinidad en la catedral.

 

El primer Bolívar que ocupó la casa de San Jacinto, fue Juan de Bolívar y Martínez de Villegas, al casarse con María Petronila Ponte en 1721, hija de Josefa Marín de Narváez y Pedro Ponte Andrade Jaspe de Montenegro, los primitivos propietarios. Años más tarde, su hijo, Juan Vicente Bolívar y Ponte, al viajar a España, la dejó alquilada al gobernador de la Provincia de Venezuela mariscal de campo Felipe Ramírez de Estenoz y familia [1757-1763]. Juan Vicente Bolívar y Ponte empieza a vivir en esta casa al casarse en 1773, a sus 51 años, con doña María de la Concepción Palacios y Blanco, de quince años. Y al morir en 1786, la deja en herencia a su viuda y las dos hijas [María Antonia y Juana Nepomucena], por cuanto los dos varones [Juan Vicente y Simón José Antonio] disponían de sus respectivos mayorazgos. Sin embargo, al morir la madre en 1792, se incorporan como copropietarios. [1]

 

Queda como tutor de los cuatro hermanos el abuelo, don Feliciano Palacios y Sojo, quien casa a las dos mujeres con miembros cercanos de la familia y a los dos varones les pide que escojan sus respectivos tutores entre los tíos. Hasta la muerte del abuelo, al año siguiente, ambos varones vivirán en su casa, colindante por el fondo con la casa natal, si bien durante el día seguirán compartiendo la casa de los padres pues ahí viven tías maternas solteras. En 1799, Simón Antonio, partirá hacia Madrid en pos de su verdadero tutor, el tío Esteban Palacios Blanco. Cuando Bolívar regresa de Madrid, casado, en 1802, se instala en su propia casa de la esquina de las Gradillas [parte del mayorazgo o Vínculo de la Concepción, herencia dejada por su primo el presbítero y doctor Jerez de Aristeguieta y Bolívar]. Ya viudo, decide regresar a Europa para vivir en París. De manera que la casa natal queda durante unos años vacía, sin ser habitada.

 

La casa pasa a nuevos dueños

 

Desde 1806, cuando es adquirida por 7.000 pesos el 19 de julio por Juan de la Madriz y Xedler [o Gedler] -casado con Teresa Jerez de Aristeguieta y Gedler, prima suya y de los cuatro hermanos Bolívar Palacios-, fue propiedad de descendientes de la Madriz hasta 1876, que la adquiere Antonio Guzmán Blanco, hijo de Carlota Blanco y Toro y Antonio Leocadio Guzmán.

 

El general Antonio Guzmán Blanco adquirió la casa natal del Libertador a la entonces dueña, Vicenta Plaza y Duarte, viuda de Juan Bautista de de La Madriz y Aristeguieta, por 20.800 venezolanos [104.000 bolívares] el 5 de mayo de 1876, supuestamente, «tan sólo como custodio, pues he coleccionado millares de otras valiosas reliquias antes de obtener este verdadero tesoro, que he ofrendado al Museo Nacional», según carta dirigida a los periodistas del momento, citada por el capitán Willoughby, agregado militar de la Legación Americana en Caracas en tiempos de Juan Vicente Gómez, y de quien me ocupo más adelante. Sin empacho alguno, la destinó a una lamentable función comercial, como era la tónica de todo el centro de la ciudad. [2]

 

Para el primer Centenario del Natalicio de Bolívar, la Casa Natal del Libertador, cuyo dueño era el mismo presidente desde 1876, recibió una placa de mármol en el trasportón con esta frase: SIMÓN BOLÍVAR nació en esta casa el día 24 de julio de 1783. Para ese entonces, la casa era sede del Banco Caracas [1879-1884], el tercero de su nombre y del que el presidente era accionista [3]. Según la plumilla realizada por el artista colombiano Alberto Urdaneta, de visita con motivo del Centenario de Bolívar en 1883, la casa conservaba su fachada original con sus cuatro ventanas. [Fig. 1]

  

En 1893 se instala en el mismo lugar «La Casa del Libertador» del comerciante Juan Nölck, quien incluye un grabado de la misma como membrete en cartas dirigidas a sus antiguos clientes; el mismo grabado se reproduce como aviso publicitario en la prensa. En esta imagen queda evidenciada cómo la explotación comercial afectó la fachada original : las tres ventanas situadas a la izquierda del portón, habían sido modificadas para convertirlas en puertas. Sobre la pared, en la parte alta, está escrita en mayúsculas “Simón Bolívar nació en esta casa el 24 de julio de 1783”, como reclame de época para este almacén de mercancías secas que también sirve para consignar frutos y productos del país. [4]


Aviso publicitario de “La Casa del Libertador”, de Juan Nölck, Caracas, Lit. El Comercio, 1893. Imagen: AQUI

 

Ya en 1891, el Congreso Nacional había aprobado un decreto referente a la necesaria adquisición de la Casa Natal del Libertador para la nación a fin de convertirla en un museo histórico, junto a la Cuadra Bolívar [lugar de recreo, cercano al río Guaire], que sería destinada a Jardín Botánico, pero las circunstancias políticas no lo hicieron posible. La Cuadra Bolívar permaneció como propiedad de sucesores de Felicita Bolívar Tinoco de Silva, sobrina de Bolívar, hasta 1906 cuando es vendida por Simón Silva Bolívar –último propietario- en 20.000 bolívares al general Ramón Tello Mendoza. [5]

 

En cuanto a la Casa Natal, por iniciativa privada, desde 1908, en previsión del centenario de la Independencia [1910-1911], se constituye una Junta Patriótica, dirigida por el escritor Manuel Díaz Rodríguez [entonces ministro], para reunir fondos que permitan su adquisición, de manos de los herederos de Guzmán Blanco [Fig. 2].


Casa Natal del Libertador antes de su adquisición [Foto postal coloreada, Joyería «La perla», No. 71, col.  José Puig, repr. de Vladimir Sersa, en Carlos F. Duarte, Historia de la Casa Natal de Simón Bolívar, 2003]

 

Van a formar parte de esta junta varios intelectuales y funcionarios: Vicente Lecuna Salboch, Santiago Key Ayala, Ángel César Rivas, el pintor Federico Brandt, Pedro Emilio Coll, Eduardo Calcaño Sánchez, Esteban Gil Borges, entre otros. Para 1909 se había reunido sólo 55 mil bolívares, de manera que entre varios bancos y compañías anónimas aportaron el faltante. La casa es adquirida el 11 de octubre de 1912 por la cantidad de Bs. 114.326,60. Al otro día se protocolizó la donación a la nación [Fig. 6 y 7] con discurso de orden de César Zumeta, ministro de Relaciones Interiores y presidente de la Junta Patriótica. [6]


Casa Natal del Libertador, recién adquirida y embanderada, 1912. Nótese la lápida de mármol colocada por Guzmán Blanco en 1883, ahora sobre la fachada. [Foto El Cojo Ilustrado, 1 de noviembre de 1912, repr. REG]


Desde El Cojo Ilustrado se reseña el acto y se hacen buenos augurios para que el rescate de la casa, luego de tantos años de maltrato y abandono, sea realizado con idoneidad mediante la consulta con expertos:

«Sábese por cuántas transformaciones ha pasado la mansión, que fue medio derruida por el terremoto de 1812 y a lo cual posteriormente se le vinieron haciendo reformas que requerían los sucesivos usos a que se la iba destinando, de tal manera que en su estado actual apenas ofrece parecimiento remoto con lo que era para los días coloniales. Sin embargo, se poseen datos seguros de algunas de sus particularidades y de su disposición interna; y no cabe duda de que los encargados de efectuar la reconstrucción histórica, inquirirán cuantos datos puedan haberse sobre el particular, a fin de que en la Casa de la Patria podamos venerar el auténtico recinto en que vino al mundo el Padre y Libertador de Venezuela». [7]

 

Antes de esta adquisición, el presidente, general Juan Vicente Gómez, firma un primer decreto el 19 de mayo de 1910 por el cual declara la casa como Monumento Nacional consagrado a «la veneración pública» de Bolívar, y lo pone bajo la guarda y dirección del Consejo de la Orden del Libertador; dicho Consejo designaría una junta que coordinaría su reconstrucción «con la posible fidelidad histórica conforme estaba hacia el 24 de julio de 1783».

 

Este primer decreto va a contradecir un segundo del 28 de octubre de 1916 -firmado por el presidente provisional, el Dr. Victorino Márquez Bustillos- pues ordena que además de reconstruir se deberá embellecer la Casa Natal. En la misma norma se prescribe, en sus artículos tercero y cuarto:

«Los objetos que pertenecieron al Libertador o fueron usados por él, los retratos y grabados de interés histórico que lo representan y las reducciones de bustos, estatuas y monumentos erigidos a su memoria, los trofeos de sus victorias, sus escritos y manuscritos y las obras relativas a su vida y hechos, se conservarán coleccionados en el recinto de la Casa.

 

Los muros de la venerable mansión se destinan, según lo determina el artículo 6 del decreto Ejecutivo del 19 de marzo de 1910, a narrar en frescos o en lienzos la vida del Padre de la Patria.» [8]

 

Las contradicciones de la «reconstrucción»

 

Lo primero [establecer un museo bolivariano] significaba trasladar a esta sede el que ya existía con su propio edificio frente a la plaza Bolívar desde 1911. Lo segundo sí se cumplió, una vez «reedificada» la casa. El ingeniero e historiador Vicente Lecuna Salboch elaboró el proyecto de reconstrucción, pero la señal de partida, dada por el ejecutivo nacional, tardó cinco años [Fig. 8 y 9]. Por causa de la guerra mundial y la dificultad de importar materiales, resultaba cuesta arriba cumplir con el mandato de «reconstruir y embellecer la Casa Natal de Simón Bolívar con la magnificencia digna de un monumento consagrado a la veneración pública como recuerdo del Libertador» [9]. El cambio de «fidelidad histórica» por «embellecer» con «magnificencia» será algo que marcará el exabrupto de su «reedificación», al punto de pasar hoy en día como un «falso histórico».


Fig. 8.- Casa Natal del Libertador, ya adquirida y con un mástil reciente y la placa de mármol sobre la fachada, 1917 [Foto Luis H. Talavera Toro. Col. Biblioteca Academia Nacional de la Historia; VER].

 

El mismo decreto establece que se usen las mejores maderas del país para todo el trabajo de carpintería [vigas, dinteles, ventanas, puertas]; los zócalos y obras accesorias deberán ser en mármol, pero los pisos, de baldosas que imiten los ladrillos de época. El escudo de la familia Bolívar, en la fachada, en mármol [por Ángel Cabré y Pelegrín Parada]. Se aprueban 200.000 bolívares para el trabajo, según el proyecto presentado por Lecuna.

 

Colaboraron como asesores o expertos al lado de Lecuna, los arquitectos Alejandro Chataing y Antonio Malaussena Levrero, el bibliógrafo e iconógrafo Manuel Segundo Sánchez, el anticuario y director de museos Christian Witzke [quien aportó el conocimiento de los zócalos de San Francisco o las cenefas de la casa de Martín Jerez de Aristeguieta] y el documentalista Manuel Landaeta Rosales.


Muchas admoniciones de estos afamados asesores cayeron en los oídos sordos del ingeniero y bolivariano Lecuna. Ambos expertos habían fallecido para cuando se inauguró. Desde un principio surgieron divergencias entre los principales asesores, Witzke y Landaeta Rosales, y el director del proyecto, Vicente Lecuna Salboch. Baste un ejemplo en palabras del mismo Witzke:

«Como Director de Museos de Venezuela, fui designado asesor histórico de esa obra junto con mi amigo el General Landaeta Rosales. Debo decir que hemos tenido muchos problemas con dicha construcción. No es lo mismo reconstruir que remodelar, y el constructor no entiende la diferencia. Voy a referir un ejemplo que nos ocurrió hace varios meses. Llegamos a la casa Landaeta y yo, y con gran sorpresa vimos que estaban removiendo el piso del zaguán de la casa. Éste estaba construido con vértebras de ganado unidas con cemento, estaba pulido a mano, toda una obra de arte colonial. Le preguntamos al jefe de la obra qué pensaba hacer, y nos contestó que Don Vicente [Lecuna] había ordenado colocar mosaicos. Estaban destruyendo una obra de arte colonial.» [10]

 

Es justo reconocer que Lecuna se afanó en visitar algunas casas de origen colonial que todavía existían y, sobre todo procuró encontrar el inventario de los bienes de Juan Vicente Bolívar y Ponte, donde con toda seguridad se describiría en detalle la casa a su muerte en 1786. Como historiador, ducho en documentos de época, refiere un litigio de María Antonia Bolívar en 1825, respecto a una casa disputada por Petronila González, en el que la hermana mayor de Simón Bolívar reconoce no haber podido contar con ese inventario. Lecuna arguye que la guerra pudo haber destruido mucha documentación; y aduce que el general Morillo, en 1818, había mandado a incinerar documentos donde se ventilaban juicios sobre propiedades de los rebeldes.

  

Notas:

1] Cfr. Manuel Rafael Rivero, «Los propietarios de la Casa Natal», en Armitano Arte. Revista trimestral de Cultura, No. 6, Caracas, octubre de 1983, pp. 21-32, y Carlos F. Duarte, La casa natal de Simón Bolívar y aportes documentales sobre la Cuadra Bolívar. Caracas, Fundación Cisneros, 2003, p. 111. Enrique Bernardo Núñez, La ciudad de los techos rojos. Calles y esquinas de Caracas. Caracas, Edime, 1963, p.123.

 

2] Según Carlos F. Duarte, varias firmas comerciales ocuparon el local sucesivamente: Otto Becker y Cía. en 1876, El Banco de Caracas 1879-1884, Banco Comercial de Venezuela en 1884, luego Banco de Venezuela, Matos, Chirinos y Cía en 1890, Juan Nölck en 1893, Perrenaud y Beiner, 1900 ca. Historia de la casa natal de Simón Bolívar y aportes documentales sobre la Cuadra Bolívar. Caracas, Fundación Cisneros, 2003, pp. 111-117. La imagen de la portada del libro corresponde a una foto postal impresa para turistas anglosajones a partir de la original de Benzo, sólo ha sido borrado el aviso comercial de la casa Perrenoud y Beiner. Depósito de Relojes y Joyería. Dicha postal pertenece a la Asociación Venezolana de Amigos del Arte Colonial y al pie de la foto dice «House in which Bolívar was born».

 

3] Luego funcionó el Banco Comercial, fundado por el concuñado de Guzmán Blanco, Manuel Antonio Matos, más tarde el Banco de Venezuela, según Carlos F. Duarte.

4] Carlos F. Duarte reproduce en su libro homónimo, una foto postal en sepia de Pedro Ignacio Manrique, de 1895, en la que se puede apreciar la modificación de las tres ventanas en puertas [Col. Ricardo de Sola].

5] La cuadra Bolívar, correspondiente a una manzana, fue adquirida por Juan Vicente Bolívar y Ponte, si bien fue María de la Concepción Palacios y Blanco, ya viuda [1786-1792], quien se empeñó en su conversión en una finca campestre de recreo. Allí llegaban las recuas de mulas con los productos de las haciendas, había pesebre para caballos, fragua para reparar los instrumentos de labranza, habitaciones para los esclavos varones y desván doméstico. La dejó en herencia a su hijo Simón Bolívar quien la usó con fines de recreo entre 1807 y 1810, además de lugar de conspiración junto a su hermano Juan Vicente. La cedió en 1827 a sus sobrinos Bolívar Tinoco junto a la hacienda de Chirgua que le había pertenecido al hermano Juan Vicente. Allí vivía Josefa Tinoco del Castillo cuando su hijo Fernando Simón regresó de sus estudios en Estados Unidos en 1827: …la casa denominada Cuadra Bolívar, que es un jardín que dista poco del Guaire: Fernando S. Bolívar Tinoco, Recuerdos y reminiscencias del primer tercio de la vida de Rivolba [1873]. Caracas, Fundación para la Cultura Urbana, 2005, p 35.

 

6] Cfr. Anónimo, «La Casa del Libertador», en El Cojo Ilustrado. Año XXI, No. 499. Caracas, 1 de octubre de 1912, p. 566; también, Irma de Sola Ricardo, «Casa Natal del Libertador», en Caracas y sus monumentos…, pp. 17-19.

 

7] Anónimo, «La Casa del Libertador», en El Cojo Ilustrado. Año XXI, No. 501. Caracas, 1 de noviembre de 1912, p. 597.

 

8] «Decreto de Restauración y Decoración de la Casa Natal del Libertador», en Gaceta Oficial, Caracas, 28 de octubre de 1912; ahora en Roldán Esteva-Grillet [Comp.] y María Antonia González Arnal [Asist.], Fuentes documentales y críticas de las artes plásticas venezolanas: siglos XIX y XX. Caracas, Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad Central de Venezuela, 2001, T. I, pp. 651-652.

 

9] “Decreto de Reconstrucción y Embelleciendo de la Casa natal del Libertador”, reproducido en Vicente Lecuna Salboch, La Casa Natal del Libertador. Su historia. Catálogo de cuadros, muebles y reliquias. Datos sobre el Archivo del Libertador. Caracas, Imprenta Nacional, 1954, pp. 20-21. Ahora en Roldán Esteva-Grillet [Comp.], Fuentes documentales y críticas…, T. I, pp. 671-672. Subrayado del autor.

 

10] Eduardo Witzke Irazábal, Christian Federico Witzke, vida y obra. Caracas, Editorial Ruiseñor, 2001, p. 17; citado por Milagros González, De la colección a la nación. Aventuras de los intelectuales en los museos de Caracas 1874-1940. Caracas, Fundación Empresas Polar, 2007. Bien apunta Milagros González que los errores o, diría yo, los caprichos de Lecuna se podían entender por cuanto sólo hasta 1931, que se aprueba la Carta de Atenas sobre normas de conservación y restauración de obras de arte y arquitectura, el campo estaba todavía sujeto a la improvisación. 


*Especial para Hilario. Artes Letras Oficios


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