Mirar, ver, conocer… Construcciones y estrategias narrativas en el texto de «MULATO [Chümjaluwum]. Cuando las ovejas corrieron a los tehuelches en la Patagonia»

Fotógrafo: John Bell Hatcher, El cacique Mulato [Chúmjaluwun]. Magallanes, Chile 1898.  Fuente: Universidad de Princeton, Estados Unidos.



Cubierta del libro recientemente publicado, obra de Osvaldo Mondelo. Imagen: Gentileza Pehuén Editores.



Margarita Alvarado, Abel Alexander y Osvaldo Mondelo en la presentación del libro realizada en la Fototeca «Benito Panunzi» de la Biblioteca Nacional de Argentina. Fotografía: Fernando San Martín.



Margarita Alvarado Pérez


Diseñadora, Licenciada en Estética y Doctora en Estudios Latino Americanos. Profesora, Instituto de Estética, Pontificia Universidad Católica de Chile, investigadora, Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR), Pontificia Universidad Católica de Chile y Curadora, Aula de Arte y Artesanía. Pueblos Originarios y Artesanos, de la misma universidad. 


Ha trabajado en diversos proyectos de investigación relacionados con los pueblos originarios de América del Sur en el campo de la Etnoestética y los Estudios Visuales en relación con las expresiones de la cultura material como cerámicas y textiles. Se ha especializado en el estudio y análisis de diversas representaciones visuales de los pueblos originarios de América -incluido el grabado, la pintura y la fotografía-, como expresiones que han contribuido de manera significativa a la construcción de diversos imaginarios como parte de los patrimonios visuales americanos. Sus textos y artículos han sido publicados en revistas especializadas y ha publicado varios libros sobre estas temáticas. 


Por Margarita Alvarado Pérez *

Cuando veo este libro y miro hacia atrás, no puedo dejar de emocionarme al dimensionar el camino, largo, sinuoso y complejo, que hemos recorrido en torno al patrimonio fotográfico que compromete los pueblos originarios del sur de América, particularmente aquellas imágenes que registran la existencia de quienes la habitaron y habitan… Porque sí, están aquí, vivos y presentes en las actuales repúblicas de Bolivia, Perú, Argentina y Chile, que son los territorios y espacios, archivos y colecciones por los que hemos transitado en nuestras investigaciones.

 

Pero hoy, especialmente, me conmuevo y emociono mucho más aún, al estar aquí junto a Osvaldo Mondelo y Abel Alexander … y a Miguel Ángel Cuarterolo… porque está aquí, entre nosotros… en esta presentación del libro Mulato [Chümjaluwun]. Cuando las ovejas corrieron a los tehuelches en Patagonia, que finalmente tenemos en nuestras manos, como justa y necesaria culminación de años de acuciosas investigaciones y dedicado trabajo de su autor, mi amigo Osvaldo.

 

El año pasado, más o menos en estas mismas fechas, Pehuén Editores nos convocó junto al historiador e investigador Christian Báez, con quien también hemos compartido obsesiones y estudios en temas de imágenes, a presentar el libro Mala Guerra, cristiano. Los aónikenk, Chile y Argentina. La disputa por la Patagonia durante el siglo XIX, de Edmundo Bustos Azocar. En este texto, como lo señala su título, se analizan desde el punto de vista histórico épocas pre actuales, pero proyectando ciertas miradas a los tiempos de las conquistas coloniales y aun mas allá, a los extramuros de la mal llamada prehistoria, con especial acento en las relaciones políticas y sociales de los estados chileno y argentino respecto de estos territorios y sus habitantes ancestrales: los tehuelche, o más bien aonikenk.

 

Y lo recuerdo ahora, porque en esa ocasión, este texto me abrió una puerta a tantas historias y aconteceres increíbles, trágicos, heroicos y maravillosos que los comprometían como pueblo, impulsándome, motivándome a MIRAR ciertos corpus de fotografías desde otras perspectivas y conocimientos. Así, un retrato de Chümjaluwun, José Mulato, tomado por John Bell Hatcher durante su recorrido por la Patagonia entre 1896 y 1899, adquirió nuevas significaciones estéticas e históricas.  Ya nunca volví a mirar, observar y reflexionar sobre estas fotografías de la misma manera [en el libro, pág. 161].

 

Y más allá de agradecerlo, como les decía, lo recuerdo hoy porque es evidente que este libro de Osvaldo Mondelo, justamente, nos lleva, nos empuja y nos posiciona mucho más allá del acto de MIRAR, para entregarnos nuevas claves y estrategias para la comprensión del retrato de Mulato – comentado tan lúcidamente por Abel Alexander en la pág. 153 de este libro, pero sobre todo para el conocimiento y valoración del pueblo tewelche con sus historias y sus vivencias de despojos e invisibilizaciones; para derrotar «el silencio de los escritorios» como lo declara el autor.  Camino ya iniciado tenazmente el año 2012 con su libro Tewelche. Danza con fotos. 1863 - 1963, de la Editorial El Calafate. Ya en esos años, hace más de una década, esta investigación pionera nos instaló mucho más allá de estos actos del MIRAR, para posicionarnos como diría John Berger, en los actos del VER las andanzas y vicisitudes de este pueblo, siempre considerando los sujetos y escenarios que han sido parte en las complejas situaciones históricas, políticas y sociales vividas en la Patagonia.

 

Y siguiendo a Berger, MIRAR es solo disponer la vista en algo, VER es percibir con los ojos, el corazón y el entendimiento. Pensado así, el acto del VER cobra hoy nuevas fuerzas y connotaciones en la propuesta de Mondelo, donde parece evidente que busca una sintonía entre palabras e imágenes. Nos enfrentamos entonces a nuevas propuestas, tránsitos y experiencias del VER… En este sentido son muchos los temas que podrían destacarse de esta publicación, pero me gustaría detenerme en tres.

 

El primero de ellos se refiere a las estrategias y modalidades que Mondelo utiliza para construir sus narrativas, sus relatos. Posicionándonos desde el acto del VER, este texto se articula de acuerdo con un recorrido ordenado históricamente desde un contexto social general, para transitar hasta la vida y acontecimientos directamente vinculados con Mulato.

 

Para cumplir con estos derroteros el relato transita sucesos y acontecimientos históricos, sociales y políticos de acuerdo con dos aspectos fundamentales que se van modulando y enlazando en los diversos capítulos:

 

-                     los sujetos, como los protagonistas y actores de determinados eventos y episodios, donde indígenas y cristianos, caciques, jefes militares y autoridades, entre otros, actúan e interactúan en relaciones de dependencia, de dominación, de intercambio, contradictorias, conflictivas o amigables, siempre mediadas e influidas por las creencias, instituciones e intereses de cada uno de estos mundos.

 

-                     los espacios, como los lugares, territorios y escenarios donde habitan colonos, comerciantes, autoridades, aventureros y comerciantes, así como los propios tewelche con sus diferencias, contradicciones y conflictos desde lo histórico, lo cultural y lo político.

 

Bien se podría argumentar que este tipo de estrategias no es algo novedoso y puede que esté presente en numerosos textos de estudiosos e investigadores de la Patagonia, pero lo notable aquí es la manera en que Mondelo vincula, entreteje y encadena, indisolublemente, imágenes y textualidades. El autor logra trascender la mera utilización de ciertas imágenes como recursos ilustrativos de determinados discursos, para establecer un diálogo y un intercambio de significaciones indisolubles entre dibujos, grabados y pinturas, pero sobre todo y fundamentalmente fotografías, con las palabras de los más variados documentos, como libros, periódicos, legajos y diarios de viajeros y expedicionarios. Entonces, es a través del despliegue de la mixtura de un corpus acotado de imágenes y fotografías, las cuales han sido contextualizadas en sus autorías, técnicas, cronologías y lugares, con documentos que develan y complementan estos aspectos, que se materializa una propuesta concreta para un acto del VER, acto a través del cual como espectadores vamos conociendo y adentrándonos en los procesos de desarticulación de los grupos indígenas, las artimañas de los despojos, en fin… en la construcción de mitos e imaginarios.

 

Un punto para considerar es que al recorrer estas narrativas que construye Mondelo en el cruce de visualidades – textualidades, junto con emerger y hacer presente realidades y personajes, también se hace evidente, de manera brutal y dramática, cuanto quedó fuera de cuadro, principalmente en las imágenes y en otras ocasiones, en las palabras…

 

Recientemente en un comentario que me envió Osvaldo aparecido en el sitio de La Opinión Austral se decía: «La disputa diplomática entre Chile y Argentina por la soberanía, la llegada de las ovejas desde las Islas Malvinas, los pioneros colonos, la formación de latifundios, la usurpación de las tierras ancestrales indígenas, el alcoholismo, las enfermedades introducidas, la desatención de los estados de Chile y Argentina, y la resistencia pacífica de un cacique tehuelche que se opuso a la dicotomía de civilización y barbarie son algunos de los temas que aborda esta obra basada en el anclaje de la fotografía antigua [...]» ¿Cuántos de estos temas están visibilizados en las imágenes fotográficas, y cuántos están relatados en los textos de historia, o en los reportajes de diarios y revistas? Mucho quedó y se dejó fuera de cuadro, mucho se ha silenciado. La construcción narrativa de Osvaldo Mondelo fundamentada en una nueva aleación imagen – texto, sin duda es una valiente, creativa y fundamental propuesta para acortar ciertas brechas e instalar nuevas significaciones bajo otros actos del VER.

 

Un segundo tema fundamental de esta publicación son las visibilizaciones de las identidades de ciertos sujetos como protagonistas y actores de eventos y episodios. El reconocimiento de determinados sujetos, como ya se apuntaba, es uno de los recursos básicos para la modulación del relato en los diversos capítulos del libro. Mondelo reitera y profundiza en una cualidad distintiva de su trabajo como investigador: la individualización y reconocimiento de los protagonistas, como sujetos y actores. Si, porque una de las fortalezas principales del trabajo de este periodista es el establecer el lugar que han ocupado los tewelche en la fotografía de la Patagonia, distinguiendo nombres y posicionando en tiempos y espacios determinados a diversos señores, autoridades y habitantes de este pueblo. Ya sea en sus toldos, rodeados de sus artefactos, acompañados de sus perros y caballos o entrometidos en los espacios urbanos en una falsa o presunta convivencia con la supuesta civilización, cada uno de ellos y ellas como tewelche, adquieren nuevas dimensiones al ser distinguidos con sus nombres e identidades.

 

Y en el caso de Mulato este gesto de Mondelo alcanza especiales connotaciones, porque junto con reafirmar su identidad por el posicionamiento de su nombre en su lengua nativa, CHÜMJALUWUN, al articular su relato visual – textual junto al despliegue de una acabada recopilación de fotografías de este tewelche – muchos de ellos en la modalidad de retrato –, este autor va descorriendo las opacidades de la historia alejándolo definitivamente de lo exótico y lo diferente; estéticas fotográficas recurrentes en la construcción de las imágenes de los pueblos originarios. De acuerdo con una travesía por diversos retratos de Mulato, con sus particulares propuestas visuales, construidos bajo diferentes dispositivos visuales de planos y encuadres, posando solo o acompañado de su familia, o contrapuesto con el hombre blanco, su imponente silueta siempre envuelta en su quillango se despliega ante nosotros desde el pasado de los tiempos. Su mirada nos enfrenta e interpela, aunque solo algunas veces se escapa más allá del espacio fotográfico… De esta manera, Mulato se instala como un personaje protagonista de la historia y de los destinos de su pueblo.

 

En el ejercicio del VER que nos propone, Osvaldo Mondelo demuestra que, ante el rescate y análisis de estas poderosas fotografías en la combinación con textos y documentos, y a través de investigaciones, recorridos y atentas observaciones, es posible romper definitivamente con el silencio de los fotografiados.

 

Por último y brevemente, un tercer tema a mencionar es aquel que refiere a los espacios y escenarios de la Patagonia, que como ya planteábamos, fueron habitados por una multiplicidad de personas, culturas y sociedades con sus diferencias, contradicciones y conflictos. Estas diversidades nos instalan en problemáticas propias de ciertas dinámicas fronterizas, es decir, realidades históricas sociales y políticas complejas, porosas, cambiantes, que se dibujan y definen mucho más allá de perfiles territoriales específicos.


Fotógrafo: Cándido Veiga, Pedro Gana y Cipriano. Punta Arenas. Circa 1900.  Fuente: Museo Maggiorino Borgatello, «dos jóvenes fueguinos onas de la misión salesiana ya civilizados. Actualmente ganan buenos sueldos en las haciendas ganaderas de la Tierra del Fuego». Texto del salesiano José María Beauvoir.


Así ciertas dinámicas fronterizas quedan en evidencia en las narrativas desplegadas por Mondelo en su texto. La vinculaciones e imbricaciones imágenes/textos rebelan contradicciones poderosas como parte de otras fronteras difusas pero observables; tal el caso de, por ejemplo, barbarie/civilización; indígenas/no indígenas; mapuche/tewelche. Muchas veces estas se materializan en visualidades fotográficas construidas a través de oposiciones entre lo desnudo y lo vestido, así como gestos de vestidura, investidura y despojo de ciertas indumentarias como referentes de etnicidad. Parte de esto se puede apreciar en los retratos tomados por Cándido Veiga en su Estudio, a «Pedro Gana y Cipriano» y el «Ona Luis» a comienzos de los novecientos [pág. 155]. En las narrativas de Mondelo, estas imágenes se cruzan y asocian, por ejemplo, con el aviso del periódico El Magallanes del 4 de agosto de 1895, donde se dice «Avisos al público. Las personas que deseen contribuir a proporcionar vestido al grupo numeroso de indios fueguinos que debe llegar mañana a la colonia, pueden enviar a la Gobernación ropa vieja y telas abrigadoras [...]» [pág. 95]

 

En el ejercicio del VER que nos propone Osvaldo Mondelo, junto con evidenciar las dinámicas fronterizas de territorios, espacios y escenarios, se pone de manifiesto para nosotros como espectadores, la existencia de otras fronteras, no menos complejas, cambiantes e igualmente poderosas. Estas son las fronteras corporales e individuales, incluso existenciales que comprometen a los tewelche y otros actores sociales y políticos, todas construidas de acuerdo con estéticas fotográficas y textuales específicas, que muchas veces invisibilizan y excluyen identidades y presencias. Será el cruce, la superposición e imbricación de imágenes – textos como propuesta narrativa, lo que nuevamente nos permite ir tras la huella de Chümjaluwun, Mulato y el pueblo tehuelche, para derrotar los silencios de la historia y las injusticias del despojo, y reivindicar su existencia aquí y ahora, como lo demuestra la presencia de la comunidad Kamusu Aike en la provincia de Santa Cruz, en Argentina.

 

Si, puede ser que las ovejas corrieran a los tewelche de la Patagonia, o si se prefiere, aonikenk; pero hoy gracias a este texto, están aquí, ahora. Porque, como en la obra del artista Augusto Gómez Romero con que se cierra este texto, podemos verlos venir desde la distancia, en medio del viento y la niebla, envueltos totalmente en sus quillangos, portando sus esplendidas lanzas, cabalgando hacia nosotros.  Vienen desde detrás de las historias, venciendo a través de las narrativas imagen – texto que despliega Osvaldo Mondelo, las limitaciones poderosas de las fronteras, los desarraigos, los despojos, los confinamientos [...], los olvidos y las invisibilizaciones.

 

Espero que después de VER este texto, ustedes al igual que yo, nunca vuelvan a VER como antes los diversos corpus visuales y textuales que comprometen al pueblo tewelche.

 

Santiago, 2 de mayo de 2024.

 

 

* La versión original de este texto fue leída por la autora en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno de Buenos Aires, en la presentación del libro “MULATO [Chümjaluwum]. Cuando las ovejas corrieron a los tehuelches en la Patagonia” [obra de Osvaldo L. Mondelo publicada en Santiago de Chile por Pehuén Editores, en mayo 2025]


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