Adolf Methfessel. El pintor científico.


Por Regula Rohland 

[Especial para Hilario. Artes Letras Oficios]


Doctora en letras románicas por la Universidad de Heidelberg, Rohland vive desde 1970 en Argentina y se ha dedicado en sus largos años de trabajo, primero a la literatura española tardomedieval, y más adelante ha estado a cargo de la cátedra de Literatura Alemana y colaboró en la de Literatura Europea Medieval, ambas de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Desde 2003 se ocupó de manera creciente a la bibliografía y a la historia de la minoría de habla alemana en Argentina. En 2013 fundó con un grupo de interesados el Centro DIHA, que se encuentra en el ámbito de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y tres años más adelante, la revista académica Cuadernos del Archivo, que ya lleva 13 números editados. Entre otras actividades ha organizado desde 2021 las Charlas Online del Centro DIHA.



Leontina Etchelecu, ed. Contribuciones de Eduardo P. Tonni, Marta Penhos, Juan Ricardo Rey-Márquez. Buenos Aires: Museo de Arte Español y Asociación de Amigos del Museo Larreta. 58 págs. Segunda edición. 2025.


Esta publicación nació para acompañar la preciosa exposición que realizó el Museo de Arte Español Enrique Larreta del 30 de mayo hasta noviembre de 2024 [Ver: Link , curada por Leontina Etchelecu y muy meritorio, ya ha llegado a su segunda edición. La muestra reunió un importante conjunto de obras en óleo y en otras técnicas, de diferentes fechas y regiones argentinas; de libros, comprendiendo uno de los grandes tratados zoológicos de Hermann Burmeister y la publicación litográfica de Julio Pelvilain sobre la Guerra del Paraguay con escenas que se deben a Methfessel; incluía además el plano de 1874 presentado para un concurso por el Parque Tres de Febrero y, ¡una verdadera curiosidad!, la sorprendente serie de acuarelas tardías con motivos suizos cuando, luego de 30 años de residencia en este país el pintor había regresado en 1895 a su Suiza natal, ya que nada le aseguraba en Argentina una vejez digna.

 

Si bien Methfessel no es un desconocido para el público local, una exposición realizada en el Museo Nacional de Bellas Artes en 1984 había generado otra pequeña publicación, lo real es que su ponderación no equivale por ahora a los méritos alcanzados en varias áreas, que deberían evaluarse como equivalentes a los de sus más conocidos contemporáneos. Bien muestra esto un medular ensayo que se generó en la Universidad de Buenos Aires, supervisado por José Emilio Burucúa: la extensa y erudita tesis doctoral de Guiomar de Urgell, de 2016. [1]

 

El libro que ahora comentamos, el que en gran medida se basa en las investigaciones de dicha tesis, reúne varias contribuciones, aunque me merece ciertas observaciones la calificación de Methfessel artista. Al calificarlo de «pintor científico» en el propio título de la obra, los autores aceptan lo que expresa la doctora de Urgell en su tesis aún inédita: que Methfessel no dejó un rastro más o menos fugaz de sus observaciones curiosas, sino que fue un actor de peso para la Argentina. Siendo pintor y dedicado a temas arqueológicos, extendía sus intereses a los campos de la antropología, dedicándose a dibujar hábitos y destrezas de los indígenas, y de la paleontología, al descubrir restos de animales prehistóricos cerca de los asentamientos excavados e integrarlos en sus colecciones para el Museo de La Plata. No obstante la denominación de pintor viajero resulta llamativa, pues cabe pensar que una estadía de 30 años en este país ya no justifica el epíteto de «viajero»; siendo extranjero, aquí trabajó en las mismas condiciones que los demás intelectuales o artistas locales. 

La publicación que aquí comentamos, y que recomendamos para su lectura, incluye un panorama general sobre la enorme obra que se debe a Methfessel, titulado «Entre pinceles y descubrimientos», de L. Etchelecu [pp. 13-21].

Los primeros temas sudamericanos del artista, de mediados de los años 1860, muestran escenas de la Guerra del Paraguay, que pudo observar directamente, trabajando en un cargo de proveeduría para las tropas argentinas. Una parte de sus imágenes del Paraguay está publicada mediante litografías en el Álbum de la Guerra del Paraguay de Julio Pelvilain, otra parte muestra vívidas escenas de varias de las grandes batallas, que se conservaron entre las colecciones de Estanislao Ceballos en el Museo Histórico de Luján. L. Etchelecu realizó al respecto el artículo «Escenas de la Guerra del Paraguay» [pp. 50-56]. Estos esbozos, siendo de menor porte, por su tema y composición son comparables con los grandes cuadros de Cándido López. Además, pintó otros temas de la también llamada guerra de la Triple Alianza, de costumbres y otros aspectos de la población paraguaya, tomados en esa ocasión y en un nuevo viaje muy posterior.

 

Colaboró luego con Germán Burmeister en algunos de sus grandes álbumes sobre animales prehistóricos, dibujando las estructuras óseas, etc., que fueron grabadas para la publicación en Alemania y otros temas. Referido a estas disciplinas y a la idea de «pintor científico» se centra el trabajo «El artista y la ciencia» [pp. 22-29] de Eduardo M. Tonni, y se agregan las «Consideraciones en torno a la mirada científica de un artista viajero» [pp. 42-48], de Juan Ricardo Rey Márquez, que afirma que haber cursado en una Kunstakademie le proporcionó a Methfessel una base artística sin el agregado de conocimientos científicos, salvo lo que estudió como arquitecto paisajista, permitiéndole adquirir una base académica de botánica [p. 44]; la curiosidad innata y el contacto con científicos parece haber proporcionado la formación necesaria para colaborar con ellos.

Es un hito en la historia de Methfessel el plano de 1874 del Parque Tres de Febrero que realizó junto al arquitecto alemán Carlos Börmel, en un concurso que ganaron, aunque después se confió la realización del parque a otras manos. El plano se exhibió en la exposición, y Leontina Etchelecu le destina dos páginas [pp. 16-17].

 

De su estadía de diez años en Tucumán, donde ejerció como profesor de arte y alemán en el Colegio Nacional y la Escuela Normal de Señoritas, datan parte de sus óleos y sus primeras experiencias antropológicas, pues recorrió durante las vacaciones las provincias vecinas. A la naturaleza y su representación se dedica Marta Penhos en su artículo «Methfessel o los dilemas del paisaje en Sudamérica» [pp. 31-39]. Luego de una estadía en Europa, y ya al servicio del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, Methfessel colaboró con Francisco P. Moreno en los estudios antropológicos, esa etapa de su labor es referida en el artículo comentado de E. M. Tonni.

Durante varias expediciones a Catamarca al servicio del museo, Methfessel se dedicó en 1888, 1889 y 1891 a trabajos arqueológicos; gran parte de las colecciones antropológicas del Museo han sido excavadas por él. En este mismo tiempo realizó más de cien estudios y bocetos, muchos coloreados, otros con indicación de los colores que se agregarían en las obras definitivas, dedicados a las formaciones naturales y culturales en los asentamientos calchaquíes, una serie increíble que representa una geografía desierta y exótica, conservada en el Museo de La Plata [de la que no se pudo mostrar ejemplos, ya que, al parecer, es una colección cerrada]. A estos aspectos y a una tradición que se remonta a los consejos dados por Alejandro von Humboldt se dedica el artículo de Martha Penhos. Analiza como rasgos humboldtianos en cuadros al óleo la representación de la naturaleza exuberante de las selvas del noroeste y de las misioneras, incluyendo pinturas de las Cataratas del Iguazú, que conecta así a un tardío romanticismo. Difíciles de acceso en ese entonces, y en un entorno sumamente irritante y molesto por razones de clima y por los agresivos insectos, las Cataratas no pudieron ser pintadas al óleo in situ. Más tarde, en distintas versiones, Methfessel las trasladó a la tela con la sublime potencia de la naturaleza en cuadros admirables.

Ya de regreso en su Berna natal este notable artista volvió a representar edificios de la ciudad y el paisaje circundante, en láminas menores y de manera más convencional de la que había desarrollado ante la exuberante naturaleza de las yungas y la selva misionera, y la soltura que desarrolló pintando las Cataratas. No se analizó en el libro esta última etapa de las obras.

El admirable coleccionista –quedó anónimo– cuyos tesoros se expusieron de mayo hasta noviembre de 2024 en el Museo Larreta, ha encontrado obras diversas de casi todas las épocas de Methfessel. Habría sido valioso que se publicara un texto explicando su evolución desde aquellas primeras escenas de guerra hasta las suaves representaciones de fachadas ciudadanas de Berna y de los lejanos Alpes del artista anciano, que curiosamente han encontrado su camino hasta la lejana Buenos Aires e integran la colección del aficionado.

Los artículos que contiene Adolf Methfessel. El pintor científico, no se limitan a los temas de la exposición y no los agotan, pero los abordan a conciencia, y enriquecidos con numerosas ilustraciones. Sin duda una contribución para la obra de un destacado artista europeo afincado por tres décadas en Argentina.

 

Ahora abogamos por la publicación con el nombre de Guiomar Valverde Pereyra de Urgell, con los hallazgos y las ponderaciones centrales de su tesis sobre Adolf Methfessel, acompañados por un volumen prestante de ilustraciones.

 

Nota:

1] Guiomar Valverde Pereyra de Urgell, «Un viajero pintor y naturalista en la Argentina 1864-1895. El suizo Adolf Methfessel en la Guerra del Paraguay y la Ciencia Argentina». Tesis de doctorado UBA, 2016. Inédita.



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