Breve historia de la vida de Emma. Lino Enea Spilimbergo y la naturalidad del vigor

Lino Enea Spilimbergo, Terraza, 1930. Óleo sobre madera, 114 x 58 cm. Colección Eduardo F. Costantini, Buenos Aires. En comodato. Fotografía: Gentileza MALBA. 



Lino Enea Spilimbergo, Breve historia de Emma II. Monocopia, 47 x 27,5 cm., 1935. Nos muestra a Emma aún niña. Fotografía: Reproducida en la obra “Spilimbergo”, Buenos Aires, Fondo Nacional de las Artes, 1999, p. 173.



Lino Enea Spilimbergo, Breve historia de Emma XVI. Monocopia, 47 x 27,5 cm., 1935. Fotografía: Reproducida en la obra “Spilimbergo”, Buenos Aires, Fondo Nacional de las Artes, 1999, p. 183.



Sonia Decker


Directora de CONSULTART/dgb, consultora con más de treinta años de actuación en el mercado de arte local. 


Licenciada en Publicidad (USAL). 


Fue Perito judicial en Arte, y Profesora de “Mercado del Arte” en las Universidades del Salvador y del Museo Social Argentino.


Integró el grupo fundacional del Museo de Arte Tigre, teniendo a su cargo la adquisición de las obras de su colección permanente.


Artista pintora, ha realizado sus últimas muestras individuales en las galerías VYP, Arroyo y Librería Menéndez.


Por Sonia Decker *

Buenos Aires lo ve nacer en 1896, cuando el oficio pictórico aún actuaba como el rector casi absoluto de la estética finisecular.

 

Su formación académica y el envío al Salón Nacional de 1925, le abren las puertas de Europa, y serán la Italia renacentista primero y más tarde el taller de André Lhote en París, los hilos conductores que lo llevarán a convertirse en uno de los primeros pintores modernos del siglo XX.

 

Regresará al país luego de haber vivido intensamente el clima europeo de entreguerras, dotado de un riquísimo bagaje de nuevas propuestas, y habiendo desarrollado al máximo su capacidad de aprendizaje y de observación de la nueva realidad.

 

Eximio dibujante, grabador refinadísimo y uno de los pocos y verdaderos talentos muralistas de nuestro país, Spilimbergo construye sus figuras y sus paisajes evitando cualquier recurso decorativo o anecdótico, para transformarlas en obras esenciales, absolutamente universales. Percibimos en su pintura una monumentalidad controlada que se asocia a la permanente síntesis, ejemplo perfecto del manejo total del dibujo, sostén fundamental de toda la estructura subyacente en su obra.

 

La serie de las terrazas, que pinta a comienzos de los años 30, nos impactan con sus imágenes casi congeladas, y se sitúan en una escenografía que les quita toda realidad temporal.


Lino Enea Spilimbergo, Terracita, 1933, Museo Nacional de Bellas Artes. Fotografía: Gentileza MNBA.

 

Los retratos, de sólida concesión figurativa, surgen acompañados de un color personalísimo, de un contenido profundo, y de una materia pictórica de gran belleza.

 

Las monocopias realizadas desde los 20 hasta entrados los años 40, incluyen el tiempo en las imágenes. Las figuras están en movimiento, exponen situaciones vitales, y sobre todo participan de un relato novedoso y dramático a la vez.


Breve historia de Emma I. 47 x 27,5 cm., 1935. Esta monocopia auspicia como portada de la serie. Fotografía: Reproducida en la obra “Spilimbergo”, Buenos Aires, Fondo Nacional de las Artes, 1999, p. 172.


Casi cuarenta años después de la escandalosa presentación de la obra de Eduardo Sívori “El despertar de la criada”, Spilimbergo retoma la historia de una temática poco frecuente en ese momento con la creación de la serie de monocopias titulada “Breve historia de la vida de Emma” que realiza durante los años 1936 y 1937, referidas a la vida de una mujer con una carencia absoluta de futuro que terminará ejerciendo la prostitución y finalmente todo la llevará al suicidio. Las treinta y cuatro monocopias que integran este magnífico conjunto que se encuentra completo en la colección de la familia del artista, está basado en una supuesta crónica policial: “Emma Scarpini, de 30 años de edad, autorizada para ejercer la prostitución, se suicidó arrojándose del noveno piso de un hotel. Conocida bajo el seudónimo de “Lola”, su cadáver nunca ha sido reclamado. Se halló en su habitación una carta dirigida a sus padres en la que mencionaba que no era culpable y que siempre había sido buena”. No hay certezas de su verdadera existencia y Spilimbergo reconstruye los avatares de una niña que trabajaba en un taller de planchado y a los diecisiete años es invitada a subir a un auto cuyo destino sería un prostíbulo de San Fernando.

 

Emma, de melena corta con moño y ojos grandes es un dibujo casi esquemático que se irá transformando y que describe la angustia, la resignación y la muerte en el pequeño espacio de una habitación cuyos objetos, una simple cama, la jarra y la palangana acompañan su existencia reducida a una total esclavitud. En cierta forma, Spilimbergo denuncia esta explotación a través del relato dramático de su vida y la de sus compañeras. Entre ellas se contemplan, se muestran sin pudor. Solo en una escena aparece junto a un hombre. En las secuencias posteriores se la ve ya con el rostro ajado, cubriéndoselo, acurrucada, hasta llegar a la obra final con un rostro que presagia su fin. El trabajo realizado totalmente en blancos y negros, le otorga a la serie una mayor carga dramática. Spilimbergo manejó con maestría la técnica de la monocopia creando piezas únicas que dejan traslucir con sus espacios algo inconclusos imágenes cargadas de tristeza.

 

Breve historia de Emma X. 47 x 27,5 cm., 1935. Fotografía: Reproducida en la obra “Spilimbergo”, Buenos Aires, Fondo Nacional de las Artes, 1999, p. 179.


Queda absolutamente en evidencia el compromiso del artista con las temáticas sociales, y más aún con las situaciones donde la marginalidad, la miseria extrema y la falta de trabajo parecen casi naturales, convirtiéndose en un castigo casi obligatorio que padecieron muchos inmigrantes. Está claro que Emma, por su apellido Scarpini, fue imaginada por Spilimbergo como algunos de los tristes resultados de las corrientes migratorias que poblaron Buenos Aires a principios del siglo XX, buscando un futuro mejor.


Mientras Spilimbergo dibuja a Emma, las crisis económicas se desatan a nivel mundial. Roberto Arlt publica “El juguete rabioso” y “Los siete locos” relatos donde se establecen tipologías marginales o extravagantes, personajes porteños signados por la traición o el fracaso como lo es también en el caso de Emma.

 

Ella integra dos aspectos de la figura militante de Spilimbergo: el estético y el político. Esta historia fue contada para interpelar a la sociedad burguesa, la que avaló la redacción de leyes que regularizaron y naturalizaron la prostitución. Cuando se expuso la muestra de este personaje casi simbólico en 1949 en Tucumán, sufrió la censura de la Iglesia.


Breve historia de Emma XIX. 47 x 27,5 cm., 1935. Fotografía: Reproducida en la obra “Spilimbergo”, Buenos Aires, Fondo Nacional de las Artes, 1999, p. 185.


“El sueño de Ramona” de Antonio Berni (1976) una de las obras que el artista le dedica a la protagonista de la serie de Ramona Montiel, parece anunciar el cierre de un ciclo del arte porteño que había abierto Sívori con su “Despertar de la criada”. Con gran conocimiento de causa, Berni emplea básicamente los mismos elementos que utilizan Sívori y Spilimbergo para la escena: una habitación sin puertas ni ventanas visibles, una cama, un cuerpo femenino exhibido en una casi total desnudez. Solo que ahora la criada ha sido reemplazada por una Emma sentenciada a un destino fatal y una Ramona de “vida ligera” que no tiene reparo alguno en ofrecer su cuerpo al mercado de una sociedad de consumo cada vez más perversa.  

 

La pureza eterna de la línea renacentista que fluye de su maestría indubitable, hace que su arte trasunte delicadeza y vigor al mismo tiempo. Spilimbergo supo comprender y asimilar las nuevas corrientes tanto cubistas como metafísicas que confluyen en una obra absolutamente humanista. Todo este andamiaje arquitectónico y pictórico, fluye al mismo tiempo, con total naturalidad. Con la virtud que poseen solamente los que tienen el talento de trascender en el tiempo a través de la genialidad creativa.

 

* Enero de 2024. Especial para Hilario.


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