Por Inés Yujnovsky y colaboración de Ivan Hochman *

Lilia posa frente al espejo. Sin fecha. Fotografía: Gentileza familia Seibert - Heinemann.



Lili Heinemann con Gunther von Berg. Abril de 1950. Fotografía: Gentileza de la autora.



Lili Heinemann saluda al público en Buenos Aires. 1941. Fotografía: Gentileza de la autora.



Inés Yujnovsky


Doctora en Historia por el Colegio de México. Se desempeña como Profesora Investigadora en la Escuela de Humanidades, UNSAM. Sus temas de investigación se refieren a fotografías y relatos de viaje durante el siglo XIX. Entre sus últimos libros se encuentran, Los diarios de viaje de Karl Oenike con Ludwig Brackebusch en Argentina [2025] y Viajeros a la sombra de Darwin. Fotografías de la Patagonia a fines del siglo XIX [2021]. Recientemente ha recibido el reconocimiento a la puesta en valor de la historia compartida entre Alemania y Argentina, otorgada por Junges Netzwerk. Ha realizado la curaduría de la exposición Stimmungsbilder. Karl Oenike Pintor y fotógrafo viajero en Argentina, Paraguay y Brasil [1887-1891], presentado en el Museo Nacional José Evaristo Uriburu, Ciudad de Buenos Aires [2024], y en el Museo del Barro, Asunción, Paraguay [2025].


Ivan Hochman


Actor, escritor, director y docente. Con su obra de teatro Decir te amo es un atentado ganó el premio de dramaturgia del Teatro Nacional Cervantes y participó de la Bienal de Arte Joven en la categoría Jóvenes Creadores. Su primera novela, Por qué te vas, fue publicada por Alfaguara [2023] e incluida en la colección Mapa de las Lenguas. Fue seleccionado para participar del Cannes Writers Club en Canneseries [2024] por su trabajo como guionista. Con su unipersonal Yo también me llamo Hokusai, que adaptó y protagoniza, hizo funciones en Buenos Aires, Mendoza, Rosario, Montevideo, Cochabamba y La Paz. En el 2023, protagonizó la serie de Netflix El amor después del amor por la que ganó los premios Aura [2024] y Produ [2023] a mejor actuación revelación, y fue nominado a mejor actor y mejor actor revelación en los premios Cóndor de Plata [2023] y Martín Fierro [2024]. Imparte talleres de escritura creativa y clínicas individuales de desarrollo de proyectos de escritura.


Lili Heinemann

21 de junio de 1909 - Berlín, Deutschland

12 de diciembre de 2006 - Buenos Aires, Argentina

 

El 23 de febrero de 1938, el diario Noticias Gráficas anunciaba la llegada a Argentina de «la conocida cantante europea» Lili Heinemann. Ilustraba la nota una foto de Lili sonriente llevando un ramo de flores. Las noticias que rodean la foto contrastan profundamente con la delicadeza de la sonrisa y las flores que ella mostraba. El titular principal declara «Rusia teme una agresión Nazi a través de Finlandia». El resto de las notas giran en torno al armamentismo, los conflictos, ataques, incidentes, fabricantes de gases alemanes y sangrientas colisiones entre falangistas y requetés españoles.

 

Lili, con 28 años de edad, había partido de una Europa violenta, en crisis, y de una Alemania que ya perseguía judíos. Era atea, pero su padre -Moritz- judío, por lo que las Leyes de Nuremberg antisemitas y racistas promulgadas a partir de 1935 impactaron directamente en toda la familia. Lili había estudiado en el Sternschen Konservatorium y en la Staatlichen akademischen Hochschule für Musik, en Berlín. Pronto comenzó a trabajar. Entre otras obras, actuó en el rol de Papagena y de la Reina de la Noche en la Flauta Mágica de Mozart. Sin embargo, en 1936 los nazis le prohibieron seguir cantando en público. Primero decidió continuar su carrera con un seudónimo artístico y de esa manera pudo seguir actuando por Europa para la BCC de Londres, en radio Basilea y en Praga, pero incluso eso era peligroso: sus movimientos eran seguidos, en secreto, por los nazis.

 

A su llegada al puerto de Buenos Aires, sus padres la esperaban en el muelle. La familia se reunía nuevamente. Su hermana Edith se había casado por correspondencia con Juan Tichauer, un alemán bastante mayor que ella, que había emigrado a la Argentina en 1911. Y Erwin, el otro hermano de Lili, también estaba radicado en este país. Lili viajó en primera clase, había dejado a su novio Fritz en Alemania y a apenas dos meses de su llegada nacía su hija Sibila en el Hospital Alemán.

 

Fritz no tardó en iniciar los trámites de migración para reencontrarse con ella. Ver arder una sinagoga en Berlín durante la Noche de los Cristales Rotos terminó por convencerlo. Trabajaba para la imprenta Paul Speier & Co que pertenecía a su padre y que realizaba programas de teatros y conciertos de Berlín. Era representante del chelista Pablo Casals y estaba en contacto con el famoso director de orquesta Wilhelm Furtwängler, por lo que logró salir de Alemania hacia Inglaterra simulando llevar los instrumentos y las valijas de una orquesta. De manera encubierta trasladó pertenencias de compañeros judíos que ya no podían salir, excusa que le permitió irse cuando las fronteras ya estaban casi cerradas. Fritz dejó las pertenencias en un galpón inglés y nunca más supo qué pasó con todo eso. En Inglaterra terminó viviendo en el baño de una casa de huéspedes hasta que pudo tramitar los papeles para viajar a la Argentina. En el barco Cap Arcona logró recuperarse comiendo y descansando, después de las penurias vividas. Cuando llegó a Buenos Aires, Fritz y Lili se casaron. Al registro civil llevaron a su pequeña hija Sibila, de casi un año de edad, en un carrito de bebés, algo bastante raro en esa época.

 

Para entonces Lili ya cantaba en el Teatro Colón como solista. En 1939 y 1940, representó a Rosina en el Barbero de Sevilla, dirigida por Erich Kleiber. Tuvo el rol de Arsena en el Barón Gitano, participó como Ida en El Murciélago en 1941 y de Zerbinetta en Ariadna de Naxos, en 1942. Fue cantante soprano de lieder, arias y operetas en conciertos, veladas culturales y funciones de beneficencia, junto a los pianistas Leo Schwarz, Walter Selbiger y Sofía Knoll en espacios como la Sociedad Cultural Israelita Argentina, el Salón Consejo de Mujeres, el Teatro Astral, El Nacional, el Casal de Cataluña, etc. Tuvo una destacada participación en el Freie Deutsche Bühne dedicado al teatro del exilio en lengua alemana junto al director Paul Walter Jacob, un militante antifachista, que impulsó un arte político y pedagógico.

 

En Argentina, la familia había logrado un buen pasar, fundamentalmente gracias a los ingresos de Lili. Se mudaron al barrio de Belgrano donde la comunidad alemana estaba echando raíces. En 1940 nació Úrsula a quien llamaban cariñosamente Ula y en 1946 Haydée a quien apodaron Heidi. Las tres niñas fueron a la Pestalozzi Schule. Se trataba de una escuela creada como resistencia al nacionalsocialismo, en la que participaron muchos intelectuales de izquierda, nucleando a un heterogéneo espectro político antinazi de habla alemana.

 

Podríamos considerar que Lili formó parte de un auge de la vida musical comunitaria particular que se produjo con la llegada a Argentina de una gran cantidad de músicos exiliados del nazismo, con ideas, trayectorias e intereses muy diversos entre sí y con la propia comunidad que los recibió. Lili tuvo un rol destacado dentro de una familia de músicos que transmitió sus saberes a través de las generaciones. Su suegro -Wilhelm Seibert- era violinista, vienés y protestante por lo que se había quedado en Europa. Pero en 1948 viajó a Argentina. En los pocos años que vivió aquí le transmitió el amor por el violín a su nieta Heidi quien, años después, desarrollaría una larga carrera como violinista, llegando a ser concertino del Teatro Colón. El sobrino de Lili -Tomas Tichauer- también fue un reconocido músico, fundador y solista de la Camerata Bariloche.

 

Durante varias décadas los Seibert-Heinemann veraneaban en Pinamar, un balneario de la costa Atlántica, un lugar muy parecido a Swinemünde, en el norte de Alemania, donde Lili vacacionaba de niña. En Pinamar, Lili y Fritz pasaron largos veranos, primero junto a sus hijas, los yernos y finalmente, rodeados por sus seis nietas. Ellas fueron a colegios públicos porque sus padres querían una mayor integración a la Argentina, pero sus hijos -los bisnietos de Lili- a quienes ella conoció y disfrutó, volvieron al colegio Pestalozzi y aprendieron el idioma y la cultura de sus bisabuelos.

 

Cuando Lili comenzó a recibir la jubilación alemana, en el año 1961, pudo regresar a Alemania. Se tomaba el barco Eugenio C porque temía a los aviones. Aquel viaje incierto, que en 1938 realizó de Alemania a Argentina, después de veinte años pasó a repetirse anualmente. Lili se reencontraba con sus amistades, asistía a conciertos y paseaba, pero después de unos meses regresaba al país que había adoptado como propio. Tomaba un barco similar al que la había llevado al exilio, pero ahora, regresando a donde se encontraba su familia. Aunque nunca dominó bien el idioma español y mantenía sus costumbres alemanas, se había afincado pasando tanto éxitos como dificultades. El periódico que había anunciado la llegada de Lili, había sido bastante certero: ella tenía ya una carrera prolífica cuando llegó a la Argentina y la consolidó aquí, en el Teatro Colón, uno de los más bellos del mundo, y en otras salas difundiendo la música alemana más allá de sus fronteras. El desarrollo creativo le permitió cierta continuidad vital ante el quiebre de la vida fecunda que había tenido en Berlín. 


* Especial para Hilario. Artes Letras Oficios


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