Dos nuevas concepciones religiosas en el Egipto de Ramsés II

Figura 5 B. Tumba de Nefertari. Las fases del viaje del sol durante las 12 horas de la noche: la del sol del amanecer, el escarabajo Khepri, y la del sol del atardecer, Ra-Harakhte. Imagen: en H. Schmidt, Die Transfiguration der Nefertari, en Antike Welt 25 [1994], pp. 104-144. 



Figura 5 A. Tumba de Nefertari en el Valle de las Reinas, en Tebas. En una primera etapa del ciclo osiriano, su cuerpo dentro del sarcófago es protegido por las diosas Isis y Neftis. Imagen: en H. Schmidt, Die Transfiguration der Nefertari, en Antike Welt 25 [1994], pp. 104-144. 



E. «ba de Osiris», imagen única en la iconografía egipcia con Osiris representado con el cuerpo momificado y Ra, es decir el alma [ba], como carnero tocado por el disco solar, protegido por Isis y Neftis. [Fig. 5 C]



Figura 1. El dominio de Akasha en Serra Oeste. Vistas de las excavaciones, un plano del yacimiento y detalle de la Sala egipcia en el Museo de Ciencias Naturales, La Plata. Fotografías, dibujos y maqueta del archivo personal de P. Fuscaldo y de la Misión.



Figura 2. Ramsés II deificado. Se muestran dos de las piezas conservadas en el Museo de La Plata: Fotografías de P. Fuscaldo.



Figura 3. Estelas votivas de Akasha. Piezas preservadas en el Museo de Ciencia Naturales de La Plata. Fotografías y dibujo del archivo personal de P. Fuscaldo.



Figura 4. Estela de Horbeit. A.: Rosenvasser, The Stela Aksha 505 and the Cult of Ramesses as a God in the Army, en RIHAO 1, 1972, fig 4. B.: Dibujo del archivo personal de P. Fuscaldo. C.-E.: imágenes tomadas de Internet.



Perla Fuscaldo


Egresó de la carrera de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras [UBA] como Profesora [1965], Licenciada en Historia, orientación Historia Antigua Oriental [1967] y Doctora en Filosofía [1975].

 

Fue profesora titular de Historia Antigua I [Oriente], investigadora Principal de CONICET, investigadora ad-honorem del Museo de La Plata, directora del Instituto de Historia Antigua Oriental [UBA], Directora del Programa de Estudios de Egiptología y luego del Instituto Multidisciplinario de Historia y Ciencias Humanas [IMHICIHU], estos dos del CONICET.

 

Participó en numerosos congresos internacionales de la especialidad, dictó conferencias en el país y en el exterior, participó de la Misión Arqueológica del Smithsonian en Tell-Jemmeh [1977], de la Misión Arqueológica de Austria en Tell el-Dab´a [1994-2007] y dirigió la Misión Arqueológica Argentina en Sinaí [1995-2004], estas dos últimas en Egipto.

 

Ha publicado numerosos trabajos en el país y en el exterior.


Por Perla Fuscaldo *

El año 1296 a.C. marca el comienzo del Período Ramésida en Egipto y con ello el ascenso al poder de una dinastía, la XIX, de origen militar. La expansión territorial durante la dinastía anterior implicó la formación de un vasto imperio que, en su máxima extensión, llegó hasta el Eufrates en el Levante y hasta la 4a catarata en Nubia. Para ello fue necesaria la formación de un ejército profesional y de una flota apta para navegar por el Mediterráneo hasta las ciudades-estado levantinas.

 

El ocupar altos cargos militares, políticos y religiosos y la inestable situación política de Egipto facilitó a Ramsés tomar el poder como Ramsés I, quien sólo pudo gobernar menos de dos años por su avanzada edad. Su hijo, Seti I, que le sucede en el trono, afianza la línea dinástica al instituir la Regencia, por la que asocia al gobierno a su heredero con su propio protocolo, «el Rey del Alto y Bajo Egipto, «Wser-Maat-Ra», el Hijo de Ra, «Ramesses-mery-Amón», en el año 1287 a.C. Es entonces que en 1279 a.C. el regente Ramsés se convierte en rey como Ramsés II, momento en que cambia su nombre a «Wser-Maat-Ra Setep-en-Ra», y consolida su poder dándole una fundamentación religiosa.

 

En este contexto histórico aparecen dos nuevas concepciones religiosas. Una de ellas es la deificación del rey como dios y como dios asociado a otras divinidades. La otra es la asociación de Osiris y Ra por la que Nefertari, la esposa principal de Ramsés II, se transforma en un ser divino en el Mundo Inferior.

 

La deificación del rey

 

La necesidad de disponer de tierras para cultivo y de minas de oro y de controlar las rutas comerciales llevó a los Ramésidas a crear nuevos dominios en la Baja Nubia, en una economía en la que la agricultura era la base de la alimentación y del sistema impositivo. En estos dominios el sector urbano, delimitado por un muro de protección, incluía un templo como elemento central, un edificio para el gobernador de la zona, grandes depósitos para el almacenamiento de la producción local y la que provenía de otros dominios, viviendas para los sacerdotes y otros funcionarios, talleres y demás dependencias.

 

Uno de estos dominios fue Aksha en la Nubia Sudanesa, ubicado sobre la margen izquierda del Nilo, al norte de la 2a catarata y cerca de la frontera sur de Egipto (Fig. 1, A, B y C). Incluido en el proyecto de rescate arqueológico de los monumentos de Nubia por la UNESCO, Aksha fue excavada por la Misión Franco-Argentina en Serra Oeste entre 1961 y 1963,[1] y los objetos asignados a nuestro país se exhiben en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata (Fig. 1, D). [2]  

 

El dominio de Aksha fue fundado al comienzo de la Regencia de Ramsés [3], y la construcción y decoración del templo se finalizó antes del año 8o de su reinado [1272 a.C.]. [4] Eso lo hemos podido determinar porque el nombre de Seti I se encontró en escenas religiosas del tesoro [5] y en puertas de los depósitos, y la coronación del príncipe Ramsés como regente [6] estaba representada sobre las paredes de la sala hipóstila [7]. En el muro sur del patio se había consignado la actividad militar de Seti I en Asia, Libia y Nubia, en la que Ramsés participó como príncipe durante la Regencia. [8]

 

En las otras paredes del patio figuraban escenas e inscripciones de Ramsés como rey, entre ellas la primera campaña militar de su reinado contra la ciudad siria de Dapur en el año 4o [1276 a.C.] [9], y su coronación como faraón independiente [10], acontecimiento fundamental ya que la coronación no era una simple ceremonia de recordación de un hecho histórico sino un acto trascendente que se proyectaba al mundo de los dioses, y por ello figuraba en el templo.

 

La deificación del rey se produjo al comienzo de su reinado. [11] Es en el templo de Aksha donde está documentada por primera vez la consagración de Ramsés II como «dios viviente»: el rey adora a su propia imagen como dios. En un relieve a la entrada del templo, ahora desaparecido [12], el rey «Wser-Maat-Ra Setep-en-Ra, el Hijo de Ra, Ramesses-mery-Amón», con ambos nombres escritos dentro de la cartela real, ofrece un ramo de flores al «Señor de los Dos Países, Wser-Maat-Ra Setep-en-Ra, dios grande, señor de Nubia». Además de la inscripción, el nombre sin la cartela indica su carácter divino y no real, y su figura es la de un dios viviente y no la de una estatua divina (Fig. 2, A).

 

El templo de Aksha se llamaba «La Casa de Ramsés, dios grande, señor de Nubia», lo que indica que era el dios principal, un dios con su propia identidad, según figura en una inscripción en la puerta a la sala hipóstila. Otra inscripción en la misma puerta hace referencia a la estatua que estaba en el santuario, estatua llamada «Wser-Maat-Ra espléndida de majestad», que era «su imagen viviente sobre la tierra».

 

EL dios Ramsés también estaba asociado a otras divinidades, como por ejemplo a Amón y a Ra-Harakhte y así fue adorado en el santuario tripartito del templo de Aksha. [13] Otras escenas muestran esa deificación. En un doble dintel, magníficamente esculpido [14], el rey presenta ofrendas al dios «Wser-Maat-Ra Setep-en-Ra, dios grande, señor de Nubia», a la derecha, y a Amón a la izquierda (Fig. 2, B). Los fragmentos de otros dos similares, conservan [15], en uno, parte de la cabeza y la corona de «[Rame]ssw, el dios grande, señor de Nubia» (Fig. 2, C); en el otro, parte del torso y de la corona de altas plumas de Amón a la derecha, y de la corona del dios Ramsés, a la izquierda (Fig. 2, D). [16]

 

La relación del rey deificado con los dioses Amón, Ptah, Montw y Ra-Harakhte se manifiesta también en las escenas e inscripciones sobre los pilares del patio del templo, inscripciones de carácter triunfal y laudatorio que comienzan siempre con la expresión «Que viva el buen dios…». [17]

 

Dos estelas votivas que habían sido colocadas en el templo por los fieles para que, después de muertos, pudieran compartir las ofrendas hechas al dios durante las ceremonias cotidianas, reflejan la devoción hacia el dios Ramses. [18] En una de ellas (Fig. 3, A) «Wepwawet, porta-estandarte» del ejército y «flabelífero a la derecha del rey» [19], invoca a dos divinidades que están representadas en el registro superior de la estela. Son el dios «Ramessw-mery-Amón», es decir el dios Ramsés asociado a Ra-Harakhte, con cabeza de halcón tocada con el disco solar, a la derecha, y el dios «Wser-Maat-Ra Setep-en-Ra» asociado a Amón, con los cuernos de carnero y el disco solar, a la izquierda. [20]

 

La «estela de Wpwawet» ilustra el culto a Ramsés como dios en el ejército, no sólo en Nubia sino también en Egipto. En Horbeit, en el Delta Oriental, se encontraron numerosas estelas dedicadas por soldados que presentan sus ofrendas a la estatua del dios Ramsés (Fig. 4, A). Otro aspecto de la deificación es el culto a las estatuas colosales de Ramsés en Egipto, especialmente en Pi-Ramsés, la capital administrativa del Imperio, y en Tebas, la capital religiosa.

 

La otra estela de Aksha (Fig. 3, B) es la del «sacerdote Nakht» que presenta ofrendas a Amón representado como un carnero. En la parte superior está la barca procesional sobre un pedestal, la barca del dios «Amón de Wser-Maat-Ra Setep-en-Ra» [21], que tiene en la proa y la popa una figura divina con cuernos de carnero y el disco solar. Sin duda es la barca de madera que estaba en la sala hipóstila -o sala de la barca- [22], barca que se sacaba del templo durante las festividades para que el dios fuera adorado por los fieles. Es la única representación que se conoce hasta el presente de la barca del dios Ramses en un documento particular.


Los seis templos levantados por Ramsés para su culto divino en Nubia [23] estaban ubicados entre la 1a y la 2a catarata, la mayoría relacionados con centros administrativos, pero uno de ellos, el de Abu Simbel, era un monumento imperial. El apogeo de la deificación de Ramsés está materializado en ese templo, como manifestación suprema de esa transformación, como su imagen divina sobre la tierra. [24] Excavado en la colina a orillas del Nilo, su fachada colosal era vista permanentemente por los navegantes que se desplazaban a lo largo del río, como máximo símbolo de poder divino.

 

La deificación también se extendió a Nefertari como diosa asociada a Hathor, representada con el disco solar y los cuernos de vaca sobre la cabeza. A ella le dedicó el templo adyacente (Fig. 4, D), el «templo chico» o «templo de Hathor» de Abu Simbel.

 

En el programa de construcción de templos, Ramsés II amplió el de Luxor [25], que tenía un significado especial: era el templo de la consagración de la realeza. En la celebración de la Fiesta Opet, luego de la coronación en Karnak, las barcas sagradas de la tríada tebana, Amón, Mut y Khonsw, visitaban el templo como renovación del ciclo de la realeza, momento en que el nuevo rey recibía el ka real de sus antepasados por lo que se legitimizaba su derecho al trono (Fig. 4, C). El significado político-religioso del templo de Luxor se mantuvo a lo largo del tiempo, como lo indica el hecho que Alejandro, cuando conquistó Egipto, construyó una capilla allí y no en Karnak, y que fue el centro del culto al emperador durante el dominio romano.

 

Los cristianos convirtieron algunas capillas del templo de Luxor en una iglesia y con la llegada del islamismo a la región, se construyó una mezquita en el patio (Fig. 4, E). En la festividad del Moulid de Abu Haggag, que conmemora el nacimiento de este clérigo, se pasean carrozas con forma de barca dentro y fuera del templo, lo que muestra que la tradición faraónica del recorrido de las barcas en las fiestas perduró a lo largo de los siglos y a través de las diferentes religiones.

 

La asociación de Osiris y Ra

 

En la tumba de Nefertari en el Valle de las Reinas, en Tebas, figuran dos ciclos teológicos en escenas e inscripciones pintadas sobre estuco fresco. Uno de ellos, de carácter ctónico, el ciclo osiriano [26], refleja el mundo de Osiris y simboliza la llegada de Nefertari al Mundo Inferior y la garantía de su existencia en él. El otro, el ciclo solar [27], refleja el mundo de Ra y simboliza el recorrido de Nefertari junto a los dioses en la barca solar a través del Cielo Inferior.  

 

El ciclo osiriano tiene representaciones eminentemente sepulcrales: Nefertari deberá atravesar las puertas del Mundo Inferior para llegar al reino de Osiris. En este recorrido es protegida por los dioses para que su cuerpo permanezca intacto (Fig. 5, A) y así su alma, que está junto al dios sol, se une a la momia que yace dentro del sarcófago.

 

El ciclo solar está formado por tres núcleos temáticos: el juicio de los muertos, el curso nocturno del sol y el aprovisionamiento de los dioses. En el primero se determina si Nefertari puede entrar al mundo de Osiris por lo que deberá afrontar el pesaje de su alma. En el segundo, del que el alma de Nefertari participa, se describen las fases del viaje del sol durante las 12 horas de la noche: la del sol del amanecer, el escarabajo Khepri, y la del sol del atardecer, Ra-Harakhte (Fig. 5, B). En el tercero Nefertari presenta ofrendas a los dioses, entre ellos a Osiris y a Atum. El curso nocturno del sol culmina en la cámara funeraria.

 

Después del largo viaje, se unen el cuerpo y el alma de Nefertari en la cámara funeraria. La combinación de estos dos ciclos teológicos construye el camino hacia la inmortalidad. Nefertari pasa de la existencia humana a la divina, convirtiéndose en Osiris-Nefertari, al resucitar a la vida el cadáver que reposa allí, porque «Osiris es el ayer y Ra el mañana» [28].

 

Esa asociación de Osiris y Ra se manifiesta en una imagen que es única en la iconografía egipcia (Fig. 5, C) y que sintetiza todo el proceso que lleva a la transfiguración: la imagen del «ba de Osiris». Osiris está representado con el cuerpo momificado y la piel color verdoso, y Ra, es decir el ba (alma), como carnero tocado por el disco solar, protegido por Isis y Neftis. Las inscripciones adjuntas a esta figura dicen: «Osiris se pone en Ra», y «Ra es el que se pone en Osiris». Es la síntesis de Osiris y Ra, manteniendo cada uno su propia identidad y sin llegar a formar una nueva divinidad, síntesis que es producto de la combinación del ciclo ctónico y del solar.

 

La deificación de Ramsés como su imagen divina sobre la tierra y en asociación con otros dioses, la deificación de Nefertari asociada a Hathor en el templo chico de Abu Simbel y la transfiguración de Nefertari en un ser divino en el Mundo Inferior a través del «ba de Osiris», constituyen el basamento de la fundamentación religiosa de la dinastía bajo Ramsés II.


Notas:

1] La Misión estuvo dirigida por J. Vercoutter [Francia] y A. Rosenvasser [Argentina] y el trabajo argentino contó con el financiamiento del CONICET y de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata.

2] Son unas 50 piezas que provienen del templo y de estructuras económicas y administrativas del dominio, integradas por elementos arquitectónicos, estelas reales y de particulares, y de piezas de cerámica. La primera sala de exhibición se montó en 1977 siguiendo el criterio que reproducía la ubicación que tenían las piezas en el dominio de Aksha y con dibujos a escala natural las faltantes, criterio propuesto por Rosenvasser y ejecutado con la colaboración académica de Alicia Daneri y mía, y con la colaboración técnico del personal del Museo. La segunda se llevó a cabo en 2013 en una nueva sala, «Fragmentos de historia a orillas del  Nilo», que sigue un criterio temático, con mi asesoramiento académico a los curadores.

3] Alrededor de 1280 a.C.

4] Aksha fue publicada en numerosos trabajos por Rosenvasser, Fuscaldo y Daneri.

5] Un fragmento se exhibe en el Museo de La Plata.

6] Un fragmento de la misma integra la colección del Museo.

7] Nota del editor: Sala hipóstila es la denominación historiográfica de los recintos arquitectónicos cubiertos sostenidos por columnatas, que en ocasiones llegan a ser verdaderos «bosques de columnas». 

8] En el patio de los templos se encuentran escenas de guerra en las que participa el soberano así como escenas e inscripciones de carácter religioso.

9] Fragmentos de la misma integran la colección del Museo.

10] Este sector del patio fue reconstruido en el jardín del Museo Nacional de Khartum, ya que por las malas condiciones de los cimientos del templo y por la destrucción que sufrió a lo largo del tiempo, sólo fue posible salvar algunas partes.

11] No hay indicios de la divinización en el templo de Beit el Wali, construído durante su regencia.

12] Esta escena fue dibujada por Lepsius en 1843 [LD III, 191, n], pero en 1961 ya había desaparecido.

13] También fue el dios principal en otros templos de Nubia, en Amarah, Ed-Derr, Gerf-Hussen, Es-Sebua y Abu Simbel, y adorado además en los templos dedicados a otros dioses.

14] Museo Nacional de Khartum.

15] Museo de La Plata.

16] P. Fuscaldo, Aksha [Serra West]: La datación del sitio, en REE [Buenos Aires] 3 [1992], 5-34 y A. Daneri, Aspectos políticos de la deificación de Ramsés II, en REE 2 [1991], 17-22.

17] Un par de fragmentos están en el Museo de La Plata.

18] Museo de La Plata.

19] Por los títulos que tiene se trata de un funcionario con tareas militares y religiosas.

20] A. Rosenvasser, The Stela Aksha 505 and the Cult of  Rameses II as a God in the Army, en RIHAO (Buenos Aires) 1 (1972), 95-114.

21] P. Fuscaldo, Aksha (Serra West), The Stekla of Nakht, en Göttinger Miszellen [Göttingen] 119 [1990], 19-36.

22] Véase Fig. 4, B.

23] Los mismos figuran mencionados en la nota 13.

24] No hay indicios de la deificación de Ramsés en el Egipto mismo, fuera del ejército y del culto a los colosos, pero sí se manifiesta una adoración especial del rey a las divinidades locales en sus respectivos templos.

25] Fue construído por Amenofis III, rey divinizado en el templo de Soleb, en Nubia, pero sin alcanzar la deificación el desarrollo que se produce con Ramsés.

26] El ciclo osiriano está integrado por los dioses Osiris, Thot, Anubis, Isis, Neftis y Horus, hijo de Osiris. Osiris es el símbolo de la resurrección misma; Isis y Neftis, las que recogieron el cuerpo de Osiris despedazado por Seth en el «Mito de Osiris», simbolizan la salvación; Thot, el dios de la sabiduría, es el que produce la vuelta a la vida en el «Ritual de la apertura de la boca» sobre la momia; Anubis el que recompuso el cuerpo despedazado de Osiris, y Horus, hijo de Osiris y de Isis, es el símbolo de la piedad filial.

27] El ciclo solar incluye a los dioses de la Eneada helipolitana: Atum-Ra [la forma solarizada de Atum, el dios creador del mundo], Shu y Tefnut [que simbolizan el aire húmedo y el aire seco], Geb [el dios tierra], Nut [la diosa cielo], y Osiris, Isis, Seth y Neftis.

28] Pero necesita además del aprovisionamiento cotidiano de alimentos y del diario renacer en el curso del sol a través del Cielo Inferior. Mientras perduren las escenas e inscripciones en su tumba y se realicen los rituales diarios para su ka en el templo funerario, por la fuerza de la magia la vida de Nefertari será eterna. 


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